Sucede que las ondas electromagnéticas temen a las aguas del océano

Gustavo Pereira

Gustavo Pereira

Sucede que las ondas electromagnéticas temen a las aguas del océano. Y son entendibles sus razones. Por más alta que sea su frecuencia, éste las amortigua, las desvanece, las aniquila, como hace con los rayos de luz y con los náufragos irrecuperables. Ni siquiera el láser, tan pertinaz, puede traspasar la barrera de reflexiones, refracciones y absorciones de los fondos marinos, en donde anidan, tenaces y desvelados, los concertistas de las profundidades y las sombras eternas. Sólo por canales hasta ahora secretos pueden viajar las ondas acústicas llevando y trayendo los llamados de las centollas, el traqueteo de los crustáceos como si fueran ametralladoras disparadas al mismo tiempo en un cuarto de vidrio, los tambores de los peces errabundos, los silbidos de las grandes ballenas y la lengua dulce y entrañable de los delfines.

Eso pasa con mi amor por ti, hasta ahora secreto, porque teme la incertidumbre de tus aguas.

Gustavo Pereira, “En el reino de los espejos curvos”

Sobre navegantes solitarios

A Lucila Velásquez

Los dispositivos de los barcos para la navegación solitaria funcionan con frecuencia a destiempo. Las técnicas de recepción, por ejemplo, no identifican sino a sombras. Las señales de satélite vuelan en órbitas tan bajas que el ecuador está siempre distante y las sondas acústicas no miden profundidades sino abismos insondables. En alta mar, cuando los lugares son siempre los mismos, el navegante solitario es el único ser que en el planeta, fuera de la gran ballena, se alimenta de resonancias: cada andrajo del océano puede ser la última visión.

Celebración de los encantos de la ciencia

El cuadrivio de la hipotenusa
La energía de las ondas magnéticas
apuntadas al mero lado izquierdo
La aceleración de las partículas atómicas
bajo la rótula de un impulso inútil
El aprovechamiento de la energía solar para soslayar
cuanto se tiene por ridículo
El movimiento de los planetas como acumulaciones
de epiciclos
y escombros semejantes
La nube de materia y radiación que se expande
infinitamente al infinito
sin que ningún hado alcance a rozarla
y finalmente
el destello
de tus ojos
cuando
a su furtivo
disparo
capitulo.

Velocidades
La tierra sobre su eje a 1.600 km/h
Alrededor del sol a 115,200 km/h
Al borde de la Vía Láctea a 990.000 km/h
A ese paso
¿quién puede acusarnos de impulsivos?

Gustavo Pereira, (Punta de Piedra, 1940), integró el grupo Símbolo y fue director-fundador de la revista Trópico Uno.

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