Las cazadoras de setas

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Las cazadoras de setas

La ciencia, como sabes, mi pequeña, es el estudio
de la naturaleza y del comportamiento del universo.
Se basa en la observación, en la experimentación, en la medición,
y en la formulación de leyes para describir los hechos revelados.

Antiguamente, se decía, que los hombres ya venían con cerebros
diseñados para perseguir a las bestias de carne a la carrera,
para lanzarse a ciegas hacia lo desconocido,
y luego encontrar el camino de vuelta a casa cuando se perdían
transportando entre todos  el cuerpo de un antílope.
O, en un día malo de caza, nada.

Las mujeres, que no necesitaban perseguir a sus presas,
tenían cerebros que localizaban puntos de referencia y trazaban rutas entre ellos
a la izquierda en los arbustos de espinas y atravesando las peñas
mirando en el hueco del tronco del árbol medio caído,
porque allí a veces hay setas.

Antes del garrote de sílex, o de las herramientas de carnicero de sílex,
el primer utensilio de todos fue un cabestrillo para el bebé
para tener las manos libres
y también como recipiente para bayas y setas,
raíces y hojas buenas, semillas e insectos.
Luego un mortero de sílex para aplastar, triturar, moler o romper.

Y a veces los hombres perseguían a las bestias
en la profundidad de los bosques ,
y nunca regresaron.

Algunas setas te matarán,
mientras que otras te mostrarán dioses
y otras saciarán el hambre de nuestros estómagos. Identifíca.
Otras nos matarán si las comemos crudas
y nos matarán de nuevo si las cocemos una vez,
pero si las hervimos en agua de manantial, y tiramos el agua
y luego las hervimos una vez más, y volvemos a tirar el agua,
entonces podemos comerlas con seguridad. Observa.

Observa los partos, mide la hinchazón de los vientres y la forma de los pechos,
y a través de la experiencia descubre cómo traer a los bebés al mundo de forma segura.

Obsérvalo todo.

Y las cazadoras de setas repasan las rutas que recorren
y observan el mundo, e interpretan lo que observan.
Y algunas con éxito se lamen los labios,
mientras que otras mueren agarrándose el estómago.
Así se hacen y se dictan leyes sobre lo que es seguro. Formula.

Las herramientas que creamos para construir nuestras vidas:
nuestra ropa, nuestra comida, nuestro camino a casa…
todas estas cosas se basan en la observación,
en la experimentación, en la medición, en la verdad.

Y la ciencia, recuerda, es el estudio
de la naturaleza y del comportamiento del universo,
basado en la observación, la experimentación y la medición,
y la formulación de leyes que describen estos hechos.

La carrera continúa. Una científica primitiva
dibujó bestias en las paredes de las cuevas
para enseñar a sus hijos, ahora bien alimentados de setas
y de bayas, lo que sería seguro cazar.

Los hombres siguen corriendo tras las bestias.

Las científicas caminan más lentamente, subiendo a lo alto de la colina,
bajando hasta la orilla del agua, atravesando el lugar por donde fluye la arcilla roja.
Llevan a sus bebés en los cabestrillos que hicieron,
liberando sus manos para recoger las setas.
Las cazadoras de setas (Mushroom Hunters), poema de Neil Gaiman.

The Mushroom Hunters

Science, as you know, my little one, is the study
of the nature and behaviour of the universe.
It’s based on observation, on experiment, and measurement,
and the formulation of laws to describe the facts revealed.

In the old times, they say, the men came already fitted with brains
designed to follow flesh-beasts at a run,
to hurdle blindly into the unknown,
and then to find their way back home when lost
with a slain antelope to carry between them.
Or, on bad hunting days, nothing.

The women, who did not need to run down prey,
had brains that spotted landmarks and made paths between them
left at the thorn bush and across the scree
and look down in the bole of the half-fallen tree,
because sometimes there are mushrooms.
Before the flint club, or flint butcher’s tools,
The first tool of all was a sling for the baby
to keep our hands free
and something to put the berries and the mushrooms in,
the roots and the good leaves, the seeds and the crawlers.
Then a flint pestle to smash, to crush, to grind or break.

And sometimes men chased the beasts
into the deep woods,
and never came back.

Some mushrooms will kill you,
while some will show you gods
and some will feed the hunger in our bellies. Identify.
Others will kill us if we eat them raw,
and kill us again if we cook them once,
but if we boil them up in spring water, and pour the water away,
and then boil them once more, and pour the water away,
only then can we eat them safely. Observe.

Observe childbirth, measure the swell of bellies and the shape of breasts,
and through experience discover how to bring babies safely into the world.

Observe everything.

And the mushroom hunters walk the ways they walk
and watch the world, and see what they observe.
And some of them would thrive and lick their lips,
While others clutched their stomachs and expired.
So laws are made and handed down on what is safe. Formulate.

The tools we make to build our lives:
our clothes, our food, our path home…
all these things we base on observation,
on experiment, on measurement, on truth.

And science, you remember, is the study
of the nature and behaviour of the universe,
based on observation, experiment, and measurement,
and the formulation of laws to describe these facts.

The race continues. An early scientist
drew beasts upon the walls of caves
to show her children, now all fat on mushrooms
and on berries, what would be safe to hunt.

The men go running on after beasts.

The scientists walk more slowly, over to the brow of the hill
and down to the water’s edge and past the place where the red clay runs.
They are carrying their babies in the slings they made,
freeing their hands to pick the mushrooms.

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«Pájaro, Luna, Motor», poema de Jo Pitkin

Ada_Lovelace

Pájaro, Luna, Motor

Como una valla o un muro para protegerme del daño,
los tutores me rodeaban con lógica, hechos, teoremas.
Pero yo ocultaba las malas hierbas que crecían salvajes en mi mente.

A los cinco años, podía trazar el arco del arco iris.
Podía explicar las perpendiculares y las paralelas.
En mi mente, oía el viento en las malas hierbas silvestres.

Dividido en dos, mi enjuto sistema volaba, volaba.
Dejé que esas hierbas silvestres en mi mente se desplegaran
mientras el arte de mi padre insatisfecho se filtraba como la lluvia.

Madre, padre, mi mente finalmente soltó
su oscura maraña de malas hierbas. De los dibujos,
hice notas con letras de la A a la G para una máquina

máquina que computaría la pérdida y la ganancia —
y reconciliara mi corazón territorial, mi cerebro.

La poeta neoyorquina Jo Pitkin recuerda a Ada Lovelace (1815-1852). El poema aparece en la antología Raising Lilly Ledbetter: Women Poets Occupying the Workplace (editada por Caroline Wright, M.L. Lyons & Eugenia Toledo, Lost Horse Press, 2015).
El poema original en inglés, «Bird, Moon, Engine,» lo conocí en el blog Intersections — Poetry with Mathematics, de la matemática y poeta  JoAnne Growney.

Raising Lilly Ledbetter

Mas información sobre la científica en: Ada Byron: Condesa de Lovelace (1815-1851)

Calentamiento global

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Calentamiento global

Contra todo pronóstico
los almendros florecieron a finales de diciembre
y la nieve de pétalos cubrió la tierra.
Atravesamos felices el umbral
cambiamos el muérdago por el algarrobo loco
celebrando que las cigüeñas blancas
se hubieran hecho sedentarias
y que los vencejos adelantaran el viaje.
El deshielo del Ártico
fundió las rutas migratorias cotidianas,
ha vuelto impredecible el recorrido de la sangre
y el corazón flota a la deriva
cada grado Fahrenheit
el latido es más frágil.

Elena Soto

La gran Cinta Transportadora Oceánica (CTO), una corriente profunda recorre todos los océanos del planeta y regula su clima, interrumpió su marcha durante los períodos interglaciares, cuando el hielo ártico prácticamente desapareció. Esta circunstancia provocó que el agua no alcanzara la salinidad y la temperatura suficientes para hundirse y poner en marcha el gran mecanismo. Este es uno de los graves peligros del cambio climático.

Poema a Lise Meitner

Lise Meitner1

Una corazonada en el bosque blanco

A Lise Meitner

Lise tiene un cráter en la cara oculta de la Luna,
Otro, en la Planitia Labinia venusiana,
además de un asteroide entre las órbitas de Marte y Júpiter,
el 6999 Meitner.
Su nombre figura también en el columbario de la tabla periódica,
en el séptimo cielo de los elementos sintéticos,
con un epitafio en su memoria:
«meitnerio.
Símbolo atómico: Mt
Número atómico: 109
Peso atómico: 278».
La casilla, a modo de urna cineraria,
da cuatro pinceladas sobre su inestable habitante,
con una vida media tan breve
que apenas supera unos segundos.

Pero, más allá de cráteres, asteroides y elementos,
en la mirada melancólica de Lise, se intuye
el largo camino que va desde el sótano clandestino de Berlín,
donde realizaba sus experimentos,
hasta el paisaje nevado de Estocolmo,
donde alcanzó la iluminación atómica.
El resplandor encajaba con las ecuaciones.
Lise vio la escisión del núcleo de uranio como una gota líquida,
como una lágrima vacilante,
que, finalmente, resbala antes de que llegue el llanto,
en un mecanismo liberador de reacción en cadena.
Fue una corazonada en el bosque blanco.
Tras algunos cálculos, Lise vislumbra la fisión,
la vasta y terrible energía que desprende;
el suelo se tambalea, se estremecen los abedules plateados,
tiemblan los álamos en las montañas de Nuevo Méjico,
y su aliento suspendido en el frío forma un hongo de vaho
que se desvanece.
Oppenheimer dijo que, tras la prueba nuclear de Trinity,
recordó el verso del Bhagavad Gita
«Ahora me he convertido en la muerte, el destructor de mundos».
Aquella Navidad de 1938, al interpretar los resultados,
Lise vio el deslumbrante resplandor,
la danza atómica de los neutrones,
girando como derviches enajenados hacia la devastación.

Elena Soto

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A hunch in the white forest

To Lise Meitner

Lise has a crater The hidden face of the Moon,
Another, on the Venusian Planitia Labinia,
plus an asteroid between the orbits of Mars and Jupiter,
6999 Meitner.
Its name also appears in the columbarium of the periodic table,
in the seventh heaven of the synthetic elements,
with an epitaph in his memory:
«meitnerium.
Atomic symbol: Mt
Atomic number: 109
Atomic weight: 278».
The box, like a cinerary urn,
gives four glimpses of its unstable inhabitant,
with a half-life so short
that it barely exceeds a few seconds.

But, beyond craters, asteroids and elements,
in Lise’s melancholy gaze, you sense
the long way from the clandestine basement of Berlin,
where she performed her experiments,
to the snowy landscape of Stockholm,
where she attained atomic enlightenment.
The glow fit the equations.
Lise saw the uranium nucleus split as a liquid drop,
like a hesitant tear,
that finally slips before the crying comes,
in a liberating chain reaction mechanism.
It was a hunch in the white forest.
After some calculations, Lise glimpses fission,
the vast and terrible energy it gives off;
the ground shakes, the silver birches tremble,
the aspens tremble in the mountains of New Mexico,
and its breath suspended in the cold forms a mushroom of mist
that fades away.
Oppenheimer said that after the Trinity nuclear test,
he remembered the verse from the Bhagavad Gita.
«Now I have become death, the destroyer of worlds.»
That Christmas 1938, interpreting the results,
Lise saw the dazzling radiance,
the atomic dance of the neutrons,
whirling like alienated dervishes toward devastation.

Elena Soto

Sobre Lise Meitner

Lise Meitner (1878-1968) nació en Viena, donde recibió la educación tradicional que se daba a las niñas en esta época y que consistía en una instrucción básica que finalizaba a los 14 años. Pero esta mujer inteligente y con gran inclinación hacia la ciencia no se conformó, siguió estudiando y completó su formación con un tutor.
A pesar de las trabas, tuvo la suerte de que su maestro, Arthur Szarvassy, fuera un físico que la preparó en las ciencias puras y gracias a estos conocimientos aprobó los exámenes de ingreso en la Universidad de Viena, un logro inaudito para la época. En esta institución acudió a las clases del físico teórico Ludwig Boltzmann, al que admiraba profundamente y que sería el científico más influyente en el desarrollo de su vocación.
Meitner se muda a Berlín en 1907, pensando en una posible colaboración con Max Planck quien, por primera vez, admite a una mujer en sus clases, poniéndola en contacto con Otto Hahn, un joven químico de su misma edad que investigaba sobre isotopos radioactivos; juntos crearon un equipo de trabajo en el que la aportación de Meitner era fundamental porque su colega carecía de la formación en física para explicar teóricamente los experimentos.
En 1907, Hahn fue admitido en el Instituto de Química de la Universidad de Berlín, pero las mujeres tenían prohibida la entrada al centro y Meitner solo pudo conseguir una estancia en el sótano para continuar con sus investigaciones. Pasó cinco años en la sombra y sin salario hasta que, finalmente, sus méritos fueron reconocidos y obtuvo el permiso para acceder a los laboratorios, cobrando un pequeño sueldo.
En 1917 Meitner y Hahn lograron aislar el isotopo del protactinio, lo que les valió la medalla Leibniz de la Academia de Ciencias de Berlín, pero el tema que durante años centró sus investigaciones y por el que alcanzaron mayor reconocimiento fue el de los elementos radiactivos.
Cuando Hitler llegó al poder, en 1933, la situación comenzó a complicarse, Meitner, a pesar de ser judía, no fue despedida por su nacionalidad austríaca, pero todos los científicos de origen judío fueron obligados a dimitir de sus puestos en los centros de investigación. En 1938, cuando Alemania anexionó a Austria, fue expulsada de la Universidad de Berlín y viendo peligrar su vida, huyó del país trasladándose a Estocolmo, donde logró un puesto en el laboratorio del científico Manne Siegbahn.
Desde Suecia, Meitner continuó su correspondencia epistolar con Hahn, que por aquel entonces seguía trabajando en Berlín con el químico Fritz Strassman.
El 19 de diciembre de 1938 Lise recibe una carta de Hahn con un sorprendente resultado, tras bombardear uranio con neutrones obtenían bario, el núcleo de uranio se había dividido en dos, algo que, en principio, no encajaba con todos experimentos que se habían realizado hasta entonces y no eran capaces de interpretar los resultados.
Lise pasea por la nieve con su sobrino Otto Frisch, buscando una explicación que pudiera cuadrar con estas observaciones y
pensó que  el modelo de la gota líquida  podía describir el proceso de separación del núcleo de uranio, sentando las bases teóricas para la comprensión de este nuevo fenómeno. Además, para calcular la cantidad de energía desprendida recurre a la ecuación de Einstein (E=mc2). Meitner se dio cuenta de que en los experimentos llevados a cabo por sus colegas se había producido una fisión nuclear y realizó la explicación teórica del fenómeno. Con sus análisis descubrió el enorme potencial explosivo que podría generar una reacción en cadena y la bautizó como fisión nuclear, que es el nombre con el que se la conoce desde entonces. En este momento Eureka estaba acompañada por su sobrino, el físico Otto Frisch, que colaboró en el descubrimiento. De hecho, Frisch regresó a Copenhague, donde fue capaz de aislar los restos producidos por la reacciones de fisión.
La científica interesó al gobierno de los EEUU que, en 1943, intentó reclutarla sin éxito para trabajar en el desarrollo de la bomba atómica, basada precisamente en el principio de la fisión nuclear, pero rechazó la oferta.
La concesión en 1944 del premio Nobel al alemán Otto Hahn «por su descubrimiento de la fisión de los núcleos pesados», fue una gran injusticia muy criticada por la comunidad científica, que consideraba a Meitner como coautora del hallazgo. Se sabía que la física había liderado el grupo de investigación y que después de su partida había seguido en contacto por carta con Hahn y Strassmann y que, sin su interpretación, el puzle estaba incompleto. En la biografía Lise Meitner: A Life in Physics, de Ruth Lewin Sime, se dice que el comportamiento de Hahn fue «una simple supresión del pasado», y que ella formaba parte de ese pasado suprimido.
El de Meitner es uno de los casos más claros en los que el comité de los premios Nobel ha pasado por alto la contribución de una mujer en un descubrimiento científico que cambió la historia de la humanidad.

Meitnerio
El meitnerio de símbolo Mt y número atómico 109 debe su nombre a Lise Meitner. Fue descubierto accidentalmente en 1982 por los científicos alemanes Peter Ambruster y Gottfried Münzenberg en el Laboratorio de Iones Pesados del Gesellschaft für Schwerionenforschung (GSI), de Darmstadt, Alemania. Es altamente radiactivo, no existe en la naturaleza y ha sido sintetizado en cantidades muy pequeñas combinando núcleos de átomos más ligeros. Su vida media es muy corta, de hecho, para estudiar este elemento, y otros que presentan esta característica, se ha desarrollado la técnica “atom at a time”. En estos experimentos se trabaja literalmente con átomos individuales.

Más información sobre Lise Meitner

El blog de Laura Morrón Los Mundos de Brana

Lise Meitner, la científica que descubrió la fisión nuclear

Lise Meitner y la energía del uranio de Javier Castelo Torras

Poema a Lise Meitner en Mujeres con ciencia

Lise Meitner life in Physics

Lise Meitner: A Life in Physics de Ruth Lewin Sime

Versos de un Físico

Enrique Loedel Palumbo nació en Montevideo, Uruguay, en 1901, y estudió física en la Universidad de La Plata donde se doctoró en 1925. Es conocido por sus influyentes libros Enseñanza de la Física (1949) o Física Relativista (1955), así como por los denominados «Diagramas de Loedel» utilizados en relatividad especial.

A Niels Bohr

La música pitagórica
de las series espectrales,
como los ritmos fatales,
tu nos la muestras pletórica
de compases siderales.

Cabriolistas electrones,
habitantes solitarios *
de estados estacionarios,
son motivo de ecuaciones
de sistemas planetarios.

Más que simples mecanismos
tus átomos luminosos,
(clavicordios silenciosos)
son vivientes organismos
con estigios prodigiosos.

Y entre lo vivo y lo inerte,
la línea demarcatoria,
para borrón de tu gloria,
parece que se convierte
en una línea ilusoria.

* Lo de solitarios, va como traducción antropomórfica del principio de Pauli.
Versos de un Físico de Loedel Palumbo, versión PDF.  Edición original de 1934, este PDF pertenece a un ejemplar encontrado y escaneado por Jorge Pullin en el año 2015, el cual incluye una dedicatoria a Niels Bohr firmada por Loedel.

La sopa y la entropía

En su ignorar sin mancha de dos años,
ante un plato de sopa casi fría,
mi pequeño pretende que esperando
ha de irse la sopa calentando,
pues no le aflige en nada, todavía,
el que crezca sin tregua la entropía.

¡Y ojalá que por siempre lo ignorara!
¿Qué le importa saber que la energía
de tal y tal manera se degrada?
¿Para qué ha de saber que la entropía
no es más que un subrogado de la nada?

Preferible es vivir con alegría,
y esperar que la sopa, ingenuamente,
tan sólo con desearlo se caliente.

Geometría

La idea pitagórica hago mía,
de que todo se exprese por funciones,
pues del bien y del mal las ecuaciones,
es posible se integren algún día.

Un punto, nada más, es la alegría,
de los hiperespacios de emociones,
y el latir de los mismos corazones
es problema de abstrusa geometría.

En la vida la ruta que seguimos
es geodésica bien determinada,
desde el punto inicial en que surgimos,

hasta el postrer instante en que partimos,
retornando otra vez hacia la nada,
para de nuevo ser.,. lo que ya fuimos.
Gran parte de la información de esta entrada procede del blog Fisicamartin que dedica varios post a este físico.
Los poemas de Enrique Loedel Palumbo

Enrique Loedel: «el Einstein uruguayo».
Otro enlace de interés es la Base de datos de autores de Uruguay que incluye información sobre el autor y sus obras.

Poemas de Magnus Enzensberger

Magnus Enzensberger-Astrolabium

Astrolabium

Tímpano, matriz y limbo:
palabras de latón pasadas.
¿Quién sabía ya con alidada,
araña y regla determinar la altura del sol,
horas bohemias y babilónicas
y la posición de las estrellas
con las simples manos?
En el planisferio la imagen punzada
de la esfera celeste. Acimuts,
almicantarates y horizonte
y sobre ella girando una red delicada
de finos hilos en cuyas puntas
se pueden ver Aldebarán, Rigel,
Antares y Vega. Interpretados
el zodíaco y el cuadrado de sombra
permiten calcular horóscopos y reconocer
la altura de las torres y las cimas.
Un calendario, un reloj estelar ingenioso,
un oráculo, un ordenador análogo,
que duerme en el museo – chatarra
para astrónomos que ya no ven nada.
Sólo los fallidos fantasmas de la pantalla
e interminables columnas de números.
Cada vez más profundo, en cada vez más lejanas
Galaxias mira la ciega ciencia.

Los matemáticos

Raíces que no arraigan,
aplicaciones para ojos cerrados,
gérmenes, árboles, contracciones, fibras:
el más blanco de todos los mundos
con sus haces, secciones y clausuras
es vuestra Tierra de Promisión.
Arrogantes os perdéis
en la infinitud no-numerable, en conjuntos
vacíos, ralos, disjuntos
conjuntos en sí mismo densos y
conjuntos transfinitos.
Conversaciones fantasmales
entre solteros:
el último teorema de Fermat,
la objeción de Zermelo,
el lema de Zorn.
Deslumbrados ya de niños
por frías dilucidaciones,
os habéis desentendido,
encogiendo los hombros,
de nuestros placeres sangrientos.
Pobres de palabras, tropezáis,
ensimismados,
impulsados por el ángel de la abstracción
sobre campos de Galois y superficies de Riemann,
con el polvo de Cantor hasta las rodillas,
a través de los espacios de Hausdorff.
Entonces, a los cuarenta, os sentáis,
oh teólogos sin Jehová,
sin pelo y bien enfermos,
los trajes raídos,
ante el vacío escritorio,
quemados, oh Fibonacci,
oh Kummer, oh Gödel, oh Mandelbrot,
en el purgatorio de la recursión.

Lo definitivo sobre cuestiones de certeza

Hay enunciados.
Hay enunciados que son verdaderos.
Hay enunciados que no son verdaderos.
Hay enunciados en los que no se puede decidir
si son verdaderos o falsos.
Hay enunciados en los que no se puede decidir
si el enunciado que no se puede decidir
si es verdadero o no,
es verdadero o no,
etc

Homenaje a Gödel

Teorema de Münchhausen, caballo, tollo y trenza,
es fascinante, pero no olvides:
Münchhausen era un mentiroso.
El teorema de Gödel parece a primera vista
algo sencillo, pero piensa:
Gödel tiene razón.
«En cada sistema suficientemente rico
se pueden formular axiomas
que dentro del sistema
ni son demostrables ni refutables,
a no ser que el sistema
fuera él mismo inconsistente.»
Tú puedes describir tu propio lenguaje
en tu propio lenguaje:
pero no del todo.
Tú puedes investigar tu propio cerebro:
pero no del todo.
Etc.
Para justificarse
cada sistema imaginable
tiene que trascenderse,
es decir, destruirse.
«Bastante rico» o no:
libertad de contradicción
es una manifestación carencial
o una contradicción
(Certeza=Inconsistencia.)
Cada jinete imaginable,
o sea también Münchhausen,
o sea también tú eres un subsistema
de un tollo suficientemente rico.
Y un subsistema de este subsistema
es la propia trenza,
este aparato elevador
para reformistas y mentirosos.
En cada sistema suficientemente rico
o sea también en este tollo mismo,
se pueden formular axiomas
que dentro del sistema
no son ni demostrables ni refutables.
¡Toma estos axiomas en la mano
y tira!

Poemas de Hans Magnus Enzensberger. Oda a nadie. y otros poemas. Muestrario de Poesía 13. Biblioteca Digital
Hans Magnus Enzensberger (Kaufbeuren, Alemania, 1929) poeta, filósofo y ensayista alemán considerado como uno de los representantes más importantes del pensamiento alemán de la posguerra. Ha alternado su trabajo como profesor con la literatura, el ensayo, el periodismo y la actividad editorial.

Evolución de Roald Hoffmann

EVOLUTION Roald Hoffmann

Evolución

Había escrito tres páginas
sobre lo buenos que son los insectos como químicos, citando
el atrayente sexual del gusano de seda,
y el escarabajo bombardero, rociando
peróxido de hidrógeno caliente cuando se ve amenazado.
Y estaba en mitad
de la historia del escarabajo del pino occidental,
que tiene una feromona de agregación
que llama a todos (los de su especie).
La feromona tiene tres componentes:
uno del macho, la frontalina,
otro, la exo-brevicina que emite la hembra
y un tercero abundante (ingenioso)
el mirceno con olor a brea
que imita al del pino anfitrión.
Había escrito esto la noche anterior,
dividido en renglones cortos.
Cuando me levanté el domingo y me senté a trabajar
tranquilamente, con una segunda taza de café,
el sol daba en mi escritorio.
Tenía unas flores que había recogido en la colina
en un jarrón: lupino plateado, amapolas de California,
y algunas hierbas de las que crecen por aquí.
En los tallos de la hierba las brácteas
estaban a unos pocos centímetros de distancia.
Eran cáscaras beige, finamente forradas,
su línea fijada por una espiga oscura,
más parecida a un flagelo rígido que a una espina.
Había un indicio de algo plumoso en su interior
El calor del sol había reventado algunas de las vainas
que cayeron sobre el borrador
(las palabras se perdieron en el sol) caídas
por casualidad junto a las sombras de las semillas que aún colgaban
la semilla de hierba
como saltamontes aletargados,
las patas de las espiguillas ahora dobladas
proyectaban segundas sombras todavía más finas.
Entonces te vi caminando por la colina.

Roald Hoffmann nació en 1937 en Złoczów, Polonia. Químico teórico, profesor universitario, poeta y Premio Nobel de Química en 1981.

Evolution

I had written three pages
on how insects are such good chemists, citing
the silkworm sex attractant,
and the bombardier beetle, spraying out
hot hydrogen peroxide when threatened.
And I was in the middle
of telling the story of the western pine beetle,
which has an aggregation pheromone
calling all comers (of that species).
The pheromone has three components:
one from the male, frontalin,
exo-brevicomin wafted by the female
and (ingenious) abundant
pitch-smelling myrcene
from the host pine.
I had written this the night before,
broken it down into short lines.
When I woke up Sunday and sat down to work,
quietly, with a second cup of coffee,
the sun was on my desk.
I had some flowers I had picked on the hill
in a vase: bush lupine, California poppies,
and some of the grass that grows here.
On the grass stalks the bracts
were a few centimeters apart.
They were beige, finely lined husks,
their line set by a dark spikelet,
more like a stiffened flagellum than a thorn.
A hint of something feathered inside.
The sun’s warmth had burst some of the pods,
which had fallen on the draft
(the words were lost in the sun), fallen
by chance next to the shadows of seed still hanging, and,
the grass seed
like dormant grasshoppers,
legs of now bent spikelets
cast second, finer shadows.
Then I saw you walking on the hill.

Roald Hoffmann Evolution

Otros poemas y poemarios de Roald Hoffmann

Rebecca Elson, poemas

RebeccaElson1987

Rebecca Elson (1987) Wikipedia / Imagen obtenida con el telescopio VISTA – ESO/D. Minniti/VVV Team

Nosotros, los astrónomos

Los astrónomos somos nómadas,
Comerciantes, gente de circo,
Toda la tierra es nuestra tienda de campaña.
Somos laboriosos.
Creamos entusiasmo,
hacemos honor a nuestra responsabilidad del asombro.

Pero el universo se ha alejado mucho.
A veces, lo reconozco,
La luz de las estrellas parece demasiado intensa,

Y como la luna
Inclino mi rostro hacia el suelo
Al pequeño espacio donde cae cada pie,

Antes de caer,
me olvido de hacer preguntas,
Y sólo enumero cosas.

Rebecca Elson, astrónoma y poeta (Montreal, 1960 – Cambridge, 1999)

We Astronomers

We astronomers are nomads,
Merchants, circus people,
All the earth our tent.
We are industrious.
We breed enthusiasms,
Honour our responsibility to awe.

But the universe has moved a long way off.
Sometimes, I confess,
Starlight seems too sharp,

And like the moon
I bend my face to the ground,
To the small patch where each foot falls,

Before it falls,
And I forget to ask questions,
And only count things.

Poema de Rebecca Elson

Conocimiento carnal

Después de haber escogido el último dato
Del universo
Y de haberlo fijado en su columna
Nombró las causas del infinito,
Realizado el cálculo
Del yo imaginario, parece

Que el cuerpo se afana
Por venir también
A la luz,
Transmitir la gracia de la gravedad,
Expresar en su propia álgebra
Las simetrías del asombro y el miedo,
El escalofrío que sube por la columna vertebral,
El saber que pasa como un viento frío
Que deja el pelo de la nuca erizado.

Poema de Rebecca Elson

Carnal Knowledge

Having picked the final datum
From the universe
And fixed it in its column,
Named the causes of infinity,
Performed the calculus
Of the imaginary i, it seems

The body aches
To come too,
To the light,
Transmit the grace of gravity,
Express in its own algebra
The symmetries of awe and fear,
The shudder up the spine,
The knowing passing like a cool wind
That leaves the nape hairs leaping.

Poema de Rebecca Elson

Rebecca Anne Wood Elson (1960-1999) fue una astrónoma y escritora canadiense-estadounidense. Se licenció en el Smith College, obtuvo un máster en la Universidad de Columbia Británica y asistió a la Universidad de Cambridge, donde se doctoró en astronomía. Elson realizó su trabajo postdoctoral en el Instituto de Estudios Avanzados bajo la supervisión de John N. Bahcall, tras el que obtuvo una beca Bunting en el Radcliffe College, donde enseñó escritura creativa.
A principios de la década de 1990 regresó a Cambridge para aceptar el puesto de investigación que ocuparía durante el resto de su vida. Su trabajo se centró en los cúmulos globulares, la evolución química y la formación de galaxias. A los 29 años se le diagnosticó un linfoma no Hodgkins. Con el tratamiento, entró en remisión y en 1996 se casó con el artista italiano Angelo di Cintio. Sin embargo, el cáncer volvió a aparecer poco tiempo después y Elson murió de la enfermedad en Cambridge en mayo de 1999, a la edad de 39 años.
Póstumamente, en 2001, se publicó A Responsibility to Awe un volumen de poesía y ensayos que había escrito desde su adolescencia hasta poco antes de su muerte.  Los textos fueron seleccionadas por di Cintio y una amiga y colega poeta, Anne Berkeley. Algunas de las obras tratan conceptos de la física y la astronomía, a menudo de forma inesperadamente abstracta o lúdica, para reflejar aspectos de la experiencia humana. Otras reflejan una profunda alegría con la vida o conmovedoras observaciones sobre su inminente muerte. La colección fue seleccionada como uno de los mejores libros del año por The Economist. Elson también colaboró en 52 trabajos de investigación científica en su corta carrera.

Biografía de Rebecca Elson

Miroslav Holub, poemas

Miroslav_Holub

En el microscopio

También aquí hay paisajes de ensueño,
lunares, abandonados.
También aquí están las masas
trabajadoras de la tierra.
Y las células, combatientes
que dan su vida
por una canción.
Aquí también hay cementerios,
la fama y la nieve.
Y oigo murmullos
la revuelta de grandes estados.

Miroslav Holub (Pilsen, República Checa, 1923- Praga, 1998)

In the Microscope

Here too are dreaming landscapes,
lunar, derelict.
Here too are the masses
tillers of the soil.
And cells, fighters
who lay down their lives
for a song.
Here too are cemeteries,
fame and snow.
And I hear murmuring,
the revolt of immense estates.

Miroslav Holub. Selected Poems, PENGUIN MODERN EUROPEAN POETS / Advisory Editor: A. Alvarez

El cabo que mató a Arquímedes

Con un solo golpe audaz
mató el círculo, la tangente
y el punto de intersección
en el infinito.

Bajo pena de
de descuartizamiento
prohibió los números
del tres en adelante.

Ahora en Siracusa
dirige una escuela de filósofos
durante otros mil años
se pone en cuclillas sobre su alabarda
y escribe:

uno dos
uno dos
uno dos
uno dos

The Corporal Who Killed Archimedes

With one bold stroke
he killed the circle, tangent
and point of intersection
in infinity.

On penalty
of quartering
he banned numbers
from three up.

Now in Syracuse
he leads a school of philosophers
for another thousand years
squats on his halberd
and writes:

one two
one two
one two
one two

Miroslav Holub, Poems Before & After: Collected English Translations

Alas

“Tenemos
la microscópica anatomía
de la ballena
esto
da
al hombre
seguridad”.
William Carlos Williams

Tenemos
un mapa del universo
para los microbios,
tenemos
un mapa de un microbio
para el universo.
Tenemos
un Gran Maestro de ajedrez
hecho de circuitos electrónicos.
Pero sobre todo
tenemos
la habilidad
de clasificar guisantes,
de tomar el agua en nuestras manos,
de buscar
el tornillo correcto
bajo el sofá
durante horas
Esto
nos da
alas.

Křídla

Máme
mikroskopickou
anatomii
velryby
to
člověku
dodává
jistoty
WILLIAM CARLOS WILLIAMS

Máme
mapu vesmíru
pro mikroby,
máme
mapu mikroba
pro vesmír.
Máme
velmistra šachu
z elektronek.
Ale hlavně
máme sílu
přebírat hrách,
přenášet vodu v dlaních,
hodiny hledat
ten pravý šroubek
pod otomanem —
To
dává
křídla.

Miroslav Holub, Slabikář, texto se basa en el Silabario publicado por la editorial Československý spisovatel de Praga en 1965.

El científico y poeta Miroslav Holub nació en Plzeň, ciudad de la actual República Checa. Se licenció en medicina en 1953 y se doctoró en el Instituto de Microbiología de la Academia Checa de Ciencias en 1958.

Patólogo clínico e inmunólogo, Holub dio prioridad a su profesión de científico. En una entrevista con Stephen Stepanchev, le dijo que la Unión de Escritores Checos le había ofrecido una paga equivalente a su salario como investigador científico para que pudiera dedicarse a la poesía durante dos años. «Pero me gusta la ciencia», dijo. «De todos modos, me temo que, si tuviera todo el tiempo del mundo para escribir  poemas, no escribiría nada». Holub comentó a Stepanchev que, para él, la ciencia y la poesía mantienen una «relación incómoda». «En los círculos científicos», dijo, «intento ocultar el hecho de que escribo versos. Los científicos tienden a desconfiar de los poetas; sienten que los poetas son, de alguna manera, irresponsables». Y admitió que su profesión también era considerada sospechosa por sus amigos literatos. Pero Holub no ve ningún conflicto real entre la ciencia y la poesía. Como científico, dice, cree en «una realidad objetiva» y odia la superstición. Pero, añade, «tengo la mente abierta a todos los fenómenos de la experiencia, incluido lo irracional».

Holub emplea a menudo metáforas científicas en sus poemas, una técnica que, aunque la considera «un riesgo», le permite «encontrar equivalentes poéticos para la nueva realidad del micromundo». Holub dijo a Stepanchev que una de las razones por las que utiliza metáforas es «para evitar las arideces del racionalismo». «La otra razón», añade, «es que me gusta el juego o la danza de las metáforas, igual que me gusta el juego de ideas en un poema. Mis poemas, por cierto, siempre comienzan con una idea, una idea obsesiva de algún tipo. … Intento conseguir efectos de suspense con mis líneas largas y tremendos énfasis con las cortas».

Holub murió en Praga en 1998.

Texto sobre Miroslav Holub tomado de la web Poetry Foundation

Euclides de Vachel Lindsay

Euclides_elementos_poesia

Euclides

El viejo Euclides dibujó un círculo
en la arena de la playa, hace ya mucho tiempo.
Después, lo delimitó y trazó alrededor
figuras con ángulos así y así.
Un grupo de solemnes ancianos
asentía y argumentaba
sobre arcos y circunferencias,
diámetros y no sé qué más.
Un niño permanecía junto a ellos,
en silencio, durante toda la mañana,
solo para verles dibujar tan maravillosas
figuras redondas de la luna.

Vachel Lindsay (Springfield, 10 de noviembre de 1879 – 5 de diciembre de 1931)

Euclid

Old Euclid drew a circle
On a sand-beach long ago.
He bounded and enclosed it
With angles thus and so.
His set of solemn graybeards
Nodded and argued much
Of arc and of circumference,
Diameter and such.
A silent child stood by them
From morning until noon
Because they drew such charming
Round pictures of the moon.

Nicholas Vachel Lindsay

Euclides de Alejandría (365-275 a.C) matemático y geómetra griego, considerado uno de los grandes matemáticos de la antigüedad y el padre de la geometría. Por la obra de los polígrafos griegos se cree que nació en Alejandría en el siglo III a. C., sin embargo, es bastante poco lo que se sabe de su vida.
Entre sus obras, destaca el tratado «Los Elementos», el texto matemático más universal que se conoce. El libro incluye 13 capítulos, los seis primeros hacen referencia a la geometría plana básica. Del séptimo al décimo trata todos los temas numéricos; números primos, radicales y divisibilidad. Los tres últimos capítulos comprenden temas sobre geometría de sólidos, poliedros y esferas circunstanciales.