Paisaje marino

Paisaje marino
Este paisaje celestial con garzas blancas erigidas como ángeles,
ascendiendo inclinadas tan alto como quieren y tan lejos
como quieren en hileras e hileras de inmaculados reflejos;
la región entera, desde la garza en lo alto
hasta la ingrávida isla de manglares
con luminosas hojas verdes delicadamente ribeteadas con guano
como iluminaciones de plata,
y hasta los sugerentes arcos góticos de las raíces del manglar
y en el fondo, el hermoso verde guisante del prado
donde a veces salta un pez como una flor silvestre
en una decorativa espuma de rocío;
esta es una historieta de Rafael para el tapiz de un papa:
semeja el paraíso.
Pero un faro esquelético erguido allí
con sotana en blanco y negro,
que vive desquiciado, cree saberlo todo.
Cree que el infierno brama bajo sus pies de hierro,
que por eso el agua en la marea baja es tan tibia,
y sabe bien que el paraíso no es así.
El paraíso no es como volar o nadar,
pero algo tiene que ver con lo oscuro y con un fuerte resplandor
y cuando anochezca recordará algo
sólidamente formulado que decir al respecto.
Elizabeth Bishop. Obra completa (1 – Poesía) / Traducción de Jeannette Clariond / Vaso Roto.

Bishop

Seascape

This celestial seascape, with white herons got up as angels,
flying high as they want and as far as they want sidewise
in tiers and tiers of immaculate reflections;
the whole region, from the highest heron
down to the weightless mangrove island
with bright green leaves edged neatly with bird-droppings
like illumination in silver,
and down to the suggestively Gothic arches of the mangrove roots
and the beautiful pea-green back-pasture
where occasionally a fish jumps, like a wildflower
in an ornamental spray of spray;
this cartoon by Raphael for a tapestry for a Pope:
it does look like heaven.
But a skeletal lighthouse standing there
in black and white clerical dress,
who lives on his nerves, thinks he knows better.
He thinks that hell rages below his iron feet,
that that is why the shallow water is so warm,
and he knows that heaven is not like this.
Heaven is not like flying or swimming,
but has something to do with blackness and a strong glare
and when it gets dark he will remember something
strongly worded to say on the subject.

Elizabeth Bishop  Poema Seascape.

Landscapes, Animals and Human Beings: Elizabeth Bishop’s Poetry and Ecocentrism de Iris Shu-O Huang

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Pinceladas de ciencia y poesía

Empezó con una entrevista sobre nanociencia y astrobiología al investigador Carlos Briones y al terminar, la poesía ‘todavía estaba allí’, entre el océano de Europa, la hipótesis mundo ARN  y LUCA, nuestro ancestro común.

EUROPA_carlos BRIONES

Tres poemas de Carlos Briones

Territorio fractal

L (h) µ h1-D

LEWIS FRY RICHARDSON

FRACTAL. adj. Sentido intuitivo: Que tiene
una forma –bien sea sumamente irregular,
bien sumamente fragmentada– que sigue
siendo la misma para cualquier escala a la
que se realice el examen

BENOÎT MANDELBROT

Cuando intente medir la línea de la costa
de Samos o de América
con tanta precisión como soñó el geómetra
–estadios, pies, pulgadas o cabellos–
sabré de las distancias infinitas
y del esfuerzo estéril.

Mas hoy está tu cuerpo entre mis manos
y es descubrirlo empresa del viajero.

Recorreré tus poros
no a la manera ausente del poeta
sino con el oficio del cartógrafo:
dibujando sus valles, arboledas,
las piedras del camino,
el musgo de las piedras
y los poros del musgo con sus valles.

Nunca terminarás.
Ni yo de atesorar tu geografía:
cada vez más en ti,
cada paso más lejos de alcanzarte.

Publicado en el libro “Memoria de la luz” (DVD Ediciones, Barcelona 2002)

 Alchimie du verbe

Esencias
fugaces
como sombras o música
que perfilan de forma la materia
sin ser,
al fin,
apenas más que notas,
apenas más que gotas,
en la atmósfera cóncava del mundo.

Surgir
con lentitud violenta
de un desamor que estalla en cada instante,
colapsando de nuevo tantas veces
como vuelve a la tierra el que ha probado el aire,
como retorna al agua quien ha tentado al fuego.

Madurando la dicha de ser tan solo espíritu,
olvidando colores,
sinónimos y lastres,
aprender a volar.

Acariciar un cielo de belleza desnuda
y, en sincopado afán de poseerlo,
fundirse en él, lograr
la transparencia.

Adentrarse, fragancias, melodías,
en la espiral oculta
de la existencia efímera.

Publicado en el libro “De donde estás ausente” (Ed. Hiperión, Madrid, 1993)

rosetta

PHILAE

Eres lo que soñaban
los primates que alzaron la cabeza
para mirar al cielo,
el fruto de su sed, de sus preguntas.

Encontraste la roca perseguida,
ese núcleo desnudo
del cometa:
sobre el fondo sin nombre del espacio
un perfil desgarrado recortándose
como un grito en la noche.

Has dudado al tocar su piel primera,
las huellas de aquel tiempo detenido
que atesora la luz de la memoria.

Tras diez años de frío y de silencio,
a quinientos millones de kilómetros
llegas
para decirnos
lo que somos.

Publicado en el portal naukas.com (http://naukas.com/2014/11/15/philae/) el 15 de noviembre de 2014, tres días después de que la sonda Philae se desprendiera de la nave Rosetta y se posara sobre el cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko.

Entrevista que dio origen a esta entrada

nanociencia

Carlos Briones Llorente es Científico Titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Centro de Astrobiología (CSIC-INTA, asociado al NASA Astrobiology Institute). Sus intereses científicos se centran en el origen y evolución temprana de la vida, la genética de virus RNA y el desarrollo de biosensores. Posee amplia experiencia en comunicación de la ciencia y es coautor de dos libros de divulgación científica. En el campo de la literatura ha cultivado la poesía y el relato corto, siendo autor de los poemarios De donde estás ausente (Hiperión, Madrid, 1993), con el que obtuvo el VIII Premio de Poesía Hiperión, y Memoria de la luz (DVD Ediciones, Barcelona, 2002). Sus poemas han aparecido en numerosas antologías y revistas literarias desde 1990. Participa en diversas iniciativas que buscan conectar la ciencia y las humanidades, dentro del ámbito de la Tercera Cultura.

Curiosidade

curiosidade_estibaliz_espinosa.

 

::dopamina:: procrastinando::
El circuito de recompensas del cerebro a un paso de saber la respuesta. Es ahí donde sientes el tirón gravitatorio. La dopamina. Antes que tú, ya otras habían armado con el hastío fuegos artificiales en su encéfalo. Un pie en Pangea y el otro en un link sobre la flotabilidad a gas de un Nautilus.

Una mano en los labios y otra a ras de un coleóptero que admira la rotación celeste. Un ojo en el telescopio. Otro en prisma de camaleón para leer esto. De la lengua de ese camaleón a la de la orquídea Serapias lingua…Ya no sabes ni qué tenías que hacer en esta mañana ambarina.

La leche se sale por fuera, caen manzanas de puro aburrimiento
coliflor con orejas, grelos sin peinar
y la yurta sin barrer.

Te rodean manuscritos de neutrinos
ni demasiado cerca ni demasiado lejos:
a la distancia justa como para un espontáneo: «Y qué rayos es?»

La constelación más hermosa es la que une las neuronas de esa niña con el polen que acaba de soplar
rumbo a por ahí
ni demasiado cerca ni demasiado lejos.

Estigmas de oro de la curiosidad.
La dopamina de saber un poco más.
Perder la forma humana.

Estíbaliz…Espinosa, Curiosidade, traducción al castellano de la autora.

::dopamina:: procrastinación::

O circuíto de recompensas do cerebro a un paso de saber a resposta.
AÍ é onde notas o tirón gravitatorio. A dopamina. Antes ca ti, outros xa
Arrellaran co el fastío fogos de artificio no encéfalo. Un pé en Panxea e o outro nun link sobre a flotabilidade a gas dun Nautilus.

Unha man nos labios e outra a ras dun coleóptero que admira a rotación celeste. Un ollo no telescopio. Outro en prisma de camaleón para ler isto.
Da lingua dese camaleón a da orquídea Serapias lingua… Xa non sabes nin o que tiñas que facer nesta mañá ambariña.

O leite sáese por fora, caen manzás de puro aburrimiento
coliflor con orellas, grelos sin peitear
e a iurta sin varrer.

Rodeánte manuscritos de neutrinos
nin demasiado preto nin demasiado lonxe:
á la distancia xusta como para un espontáneo: «E qué raio é?»

A constelación máis fermosa é a que une as neuronas de esa nena co pole que acaba de soprar
rumbo a por aí
nin demasiado preto nin demasiado lonxe.

Estigmas de ouro da curiosidade.
A dopamina de saber un pouco máis.
Perder a forma humana.

Estíbaliz…Espinosa, Curiosidade, 2017

estibalizespinosa

Estíbaliz Espinosa Río
Autora de 6 libros de poesía, publica tamén relato curto e ensaio con enfoque nunha cultura única: a simbiose entre a Ciencia e as Humanidades, así como a constelación que forman palabra, ciencia, muller e tecnoloxía.

El amor y la corteza del tiempo

carson McCullers

El amor y la corteza del tiempo

¿Cuál es el momento en el que el hombre debe ser tan consciente?:
Se ha calculado la edad de la tierra en 500 mil millones de años,
admitiendo unos cien mil millones como margen de error
y el hombre que ha evolucionado apenas medio millón de años de conciencia, penumbra y terror
solo un parpadeo de la eternidad nos separa de la bestia ignorante
¿estamos tan lejos del helecho, la rosa o la levadura esencial?

De hecho, en estos eones de luz, ¿cuál es la distancia
del animal a la estrella de la tarde?

Olvídese del tiempo por un momento y fije la mirada en la eternidad
hacia atrás o hacia adelante es lo mismo
ya sea Mozart o el cocinero de menús con una enfermedad
salvo que las luminarias alteren sus ejes
excepto que prefiramos ser Mozart, queremos permanecer el mayor tiempo posible, irradiar, cantar
aunque en la eternidad puede que sea lo mismo.

En el divino cosmos según el informe
nada expira, no se pierde ningún gen
después de que siglos hayan entrado en juego
que con tiempo dirigirá la línea.

Aquéllos que encuentran un poco más difícil el vivir
y en consecuencia viven más difícilmente,
como el gen que lucha en el fondo oceánico
predestinan células voluntarias que dan
el giro evolutivo a los peces, luego a las bestias
con un cerebro que se multiplica y domina las fiestas de la tierra.
De la maleza al dinosaurio a través de las periferias de las estrellas
desde la estrella más lejana en peligro en la cáscara del tiempo
¿cuánto hasta el núcleo del amor en la mente humana?

Carson McCullers (Columbus, Georgia; 19 de febrero de 1917 – Nyack, Nueva York; 29 de septiembre de 1967)

Love And The Rind Of Time

What is Time that man should be so mindful:
The earth is aged 500 thousand millions of years,
Allowing some hundred thousand millions of margin for error
And man evolving a mere half-million years of consciousness,
twilight and terror
Only a flicker of eternity divides us from unknowing beast
And how far are we from the fern, the rose, essential yeast?

Indeed in these light aeons how far
From animal to evening star?

Skip time for now and fix the eye upon eternity
Eye gazing backward or forward it is the same
Whether Mozart or short-order cook with an infirmity
Except the illuminations alter their shafts
Except we would rather be Mozart, we want to last as long as
Possible, to radiate, to sing
Although in eternity it may be the same thing.

In God’s cosmos according to report
Nothing lapses, no gene is lost
After centuries may bustle in the sport
Which will in time command the line.

Those who find it a little harder to live
And therefore live a little harder,
As struggling gene in oceanic plant
Predestine voluntary cells that give
The evolutionary turn to fish, then beast
With multiplying brain that dominates earth’s feasts.
From weed to dinosaur through the peripheries of stars
From furtherest star imperiled on the rind of time,
How long to core of love in human mind?

The Mortgaged Heart, ed. Margarita G. Smith. Boston

mortgaged heart

The Mortgaged Heart, ed. Margarita G. Smith. Boston

Retrato de paleontóloga con perro

Mary_Anning_by_B._J._Donne

Mary Anning con su perro Tray

Mary Anning realizaba a diario, junto a su perro Tray, arriesgadas expediciones por los acantilados de la costa de Dorset buscando fósiles, un trabajo duro y peligroso que casi le cuesta la vida. En 1833, debido a un deslizamiento de tierra, su perro se despeñó y ella estuvo a punto de precipitarse al vacío.

A Mary Anning

Cada día, Mary camina al paraíso de los dragones voladores y los peces lagarto,
viaja millones de años atrás,
hasta un tiempo profundo habitado por extrañas criaturas.
Durante la tormenta, cuando el oleaje agita las páginas rocosas de la Tierra,
llega la hora de los fósiles.
En compañía de Tray, Mary va hacia los acantilados azules,
sabe que con el vendaval los pterosaurios despliegan las alas
y que las sirenas cisne reptan por la arenisca,
de alguna forma, los monstruos siempre acaban en las manos de Mary.
La tempestad deja a la intemperie las vértebras del Jurásico,
desnuda el tiempo geológico y, también, el dolor,
despeñando a Tray en el abismo.
Hubo un tiempo en que la costa estuvo bajo un mar tropical;
a su manera, ‘Duria Antiquior’ fue un Edén
y los despojos todavía duermen en las rocas
esperando los embates de las olas.
Conchas de moluscos primitivos
se desperezan con la marea baja
y brillan, entre los guijarros de la playa,
como espirales de cuerno de carnero.
Mary guarda en su cesta las reliquias,
algunas las venderá por pocos chelines,
con otras reconstruirá delfines lagarto y serpientes pez.
Hay huesos que encadenan alfabetos
y relatan historias sorprendentes,
muy distintas a las que cuentan los libros sagrados.
Mary ignora, o tal vez no,
que sus seres quiméricos resquebrajan paradigmas,
y que algunas creencias ya están en extinción,
como sus criaturas.

Mary Anningilustración

Mary Anning and the Sea de Jessica Bromley Bartram

Portrait of paleontologist with dog

Mary Anning performed daily, along with her dog Tray, risky expeditions on the cliffs of the Dorset coast looking for fossils, a hard and dangerous work that almost cost her life. In 1833, due to a landslide, her dog fell down and she was about to rush to the void.

To Mary Anning

Every day, Mary walks to the paradise of the flying dragons and the lizard fishes,
she travels millions of years ago,
until a deep time inhabited by strange creatures.
During the storm,
when the waves shake Earth’s rocky pages,
The weather of the fossils arrives.
In the company of Tray, Mary goes towards the Blue Lias cliffs,
she knows that with the gale the pterosaurs unfold the wings
and that the swan sirens crawl through the sandstone,
In some way, the monsters always end up in Mary’s hands.
The tempest leaves the Jurassic vertebrae in the open,
nakeds the geological time and, also, the pain,
throwing Tray in the abyss.
There was a time when the coast was under a tropical sea;
in its own way, ‘Duria Antiquior’ was an Eden
and the remains still sleep on the rocks
waiting for onslaught of the waves.
Shells of primitive mollusks
they stretch at low tide
and they shine, among the pebbles of the beach,
like a ram’s horn spirals.
Mary keeps the relics in her basket,
some will sell them for a few shillings,
with others it will rebuild lizard dolphins and fish snakes.
There are bones that link alphabets
and they tell astonishing stories,
very differents from those that count the sacred books.
Mary ignores, or maybe not,
that their chimerical beings cracked paradigms,
and that some beliefs are already extinct,
as her creatures.

Elena Soto

 

La paleontóloga del Jurásico

La Bahía de Lyme, en el Canal de la Mancha, es un tramo de costa en el que la erosión ha dejado al descubierto una secuencia de formaciones rocosas, que abarca un periodo de unos 200 millones de años. Actualmente, Lyme Bay se conoce popularmente como Costa Jurásica, debido a que los primeros descubrimientos fósiles de numerosos reptiles prehistóricos se realizaron en este lugar y, entre los hallazgos más notables, destacan los de la paleontóloga autodidacta Mary Anning (1799-1847) que, con su trabajo, contribuyó al cambio radical en la manera de entender la historia de la Tierra.
Anning había nacido en la ciudad de Lyme Regis, situada en plena Costa Jurásica, su padre era un carpintero que completaba los ingresos buscando fósiles en los acantilados y playas de la zona, una tarea en la que le ayudaban sus hijos. Pero, tras su muerte, la familia se quedó sin recursos y la venta de fósiles se convirtió en su única fuente de ingresos.
El descubrimiento que marcaría la pasión de Anning por la paleontología se remonta a 1811, cuando encontró, junto con su hermano Joseph, un extraño cráneo, de lo que parecía ser un cocodrilo. En esta época se utilizaba la biblia para interpretar las ideas científicas y nada se sabía de extinciones, ni dinosaurios, por lo que lo más lógico era pensar que se trataba de un animal moderno. Pero, con todo, Anning siguió con su búsqueda y su tesón se vio compensado, un año después, cuando encontró un esqueleto de más de cinco metros de largo que no guardaba parecido con ningún animal conocido.

Dibujo cráneo de un ictiosauro encontrado por los Anning.

Dibujo del cráneo de ictiosaurio

A comienzos del siglo XIX el coleccionismo de fósiles estaba de moda y los turistas que visitaban la zona acostumbraban a llevarse alguna pieza como recuerdo, por lo que los hallazgos de Anning empezaron a llamar la atención en los círculos científicos. En 1812, encontró un extraño esqueleto que fue adquirido por el naturalista Bullock, quien lo expuso en casa de Londres, despertando el interés de la sociedad inglesa por aquel “pez lagarto”, que denominaron ictiosaurio; posteriormente el ejemplar fue vendido al Museo Británico y sobre él se publicaron numerosos artículos, en los que nunca se mencionó quien lo había descubierto, incluso se atribuyó la cuidadosa preparación del fósil a la plantilla del museo.
Anning encontró varios ictiosauros más durante el período de 1815–1819, incluyendo esqueletos casi completos de diferentes tamaños, que fueron la base de publicaciones científicas de miembros de la Geological Society of London. Tras estos, llegaron otros importantes descubrimientos, como el de dos esqueletos de otra especie desconocida, bautizada como Plesiosaurio. El hallazgo despertó de nuevo el interés de los científicos y, también, la polémica. El geólogo William Daniel Conybeare escribió un artículo sobre el descubrimiento, pero en ningún momento la citó, a pesar de que había dibujado muchos de los bocetos que acompañaban a su publicación; y el naturalista Georges Cuvier la acusó de fraude y solo, tras una exhaustiva investigación, reconoció que era un fósil legítimo y que se había equivocado.

L0022370 Autograph letter concerning the discovery

Dibujo de Mary Anning del fósil  Plesiosaurus dolichodeirus,

Otra de sus contribuciones fue el descubrimiento de que los fósiles de belemnites, moluscos ya extintos parecidos a los calamares, contenían sacos de tinta fosilizada o que los coprolitos, conocidos como piedras bezoar, eran heces fosilizadas. Aunque llegó a ser conocida en los círculos geológicos internacionales y a su tienda acudieron expertos de todo el mundo, la tónica general fue silenciar su trabajo. Sus hallazgos y conocimientos, no le impidieron tener dificultades financieras durante la mayor parte de su vida.
En 1826, fundó la tienda Almacén de fósiles Anning y salía cada día a los acantilados, junto a su perro Tray, realizando arriesgadas expediciones que a punto estuvieron de costarle la vida. En 1833, debido a un deslizamiento de tierra, su perro se despeñó y ella casi se precipita al vacío. Mary no era una simple fosilista, leía todo lo que se publicaba sobre paleontología, diseccionaba peces y sepias comparándolos con los fósiles que encontraba y podía decir mucho de un animal a partir de un solo fragmento; había aprendido por su cuenta más de lo que sabían los expertos de la época.
Pero Anning fue considerada una intrusa en la sociedad científica británica; sufrió una doble discriminación, por ser mujer y por proceder de clase baja. En una sociedad tremendamente clasista, ella no era más que la hija de un carpintero. Si hubiera formado parte de la comunidad científica, probablemente tendríamos mucha más información sobre sus descubrimientos. Solamente escribió una vez en una revista científica y se limitó al fragmento de una carta que envió a la redacción de la publicación The Magazine of Natural History. Ya en el siglo XX el geólogo, biólogo evolutivo Stephen J. Gould comentó “El inicio de la Paleontología de Vertebrados debe más a Mary Anning que a Buckland, Conybeare, Owen y otros hombres de ciencia que estudiaron los fósiles que ella encontró”.
Más allá del descubrimiento de especies, sus pruebas paleontológicas contribuyeron a que se dieran cambios fundamentales a principios del siglo XIX en la manera de entender la vida prehistórica y fueron claves para demostrar la extinción, un elemento indispensable para el posterior desarrollo de la teoría de la evolución.

Duria_Antiquior 1830

Duria AntiquiorUn Dorset más antiguo») Acuarela pintada en 1830 por el geólogo inglés Henry De la Beche basado en fósiles encontrados por Mary Anning.

El azul de los egipcios


El azul egipcio es, probablemente, el primer pigmento sintético de la historia. Este color se empleó en sarcófagos, pinturas murales, estatuas y diferentes objetos en toda la cuenca del Mediterráneo. El primer uso del azul egipcio se encuentra en la pintura de la tumba 3121 en Saqqara.

EL AZUL DE LOS EGIPCIOS

El color azul de los egipcios
dibuja la extensión del paraíso,
sostiene el horizonte.
Materia solar que mide el tiempo en dinastías,
en hileras de figuras
que marchan con canon de perfil.
Tu contorno, en las horas paganas de la siesta,
perspectiva abatida en el Creciente Fértil,
se une al cortejo del azul de los egipcios
con la ofrenda de un vaso de cerveza.
Gacelas, cazadores, perfumeras,
bueyes, plañideras, escorpiones,
y tu vestido,
del color azul de los egipcios,
como la tumba 3121 de Saqqara, en Menfis,
y la del escriba Nebanum.
Tal vez sea la gentil gracia del ojo Udyat
la que fracciona tu cuerpo en adjetivos,
cien no bastarían para nombrarte,
Princesa del vestido color sarcófago,
Señora de Dos Tierras.
Reina-faraón replicante,
clavada en la memoria como una mariposa.
Entre Abu Simbel y la Puerta de Tannhäuser
este cuarto es todas las moradas,
la canícula matiza en el lino el azul de los egipcios,
difumina la materia exacta de las horas
en una procesión de unidades mínimas de tiempo,
instantes desfilando en inventarios perpetuos
del color de la tumba del escriba.
Tal vez sea ese azul que sostiene el horizonte
el que evoca la estela espumosa de las naves,
pero la lengua ya no puede definirlo.


El material que proporciona el color azul es el silicato cálcico de cobre, que se fabricaba con arena molida, cal y cobre, calentando la mezcla en un horno. Este método de manufactura fue enseñado por los egipcios a los pueblos vecinos y la tecnología se extendió por todo el Mediterráneo. Tras la caída del Imperio Romano el método de creación del pigmento se perdió y cayó en el olvido durante más de 1.500 años. No fue hasta el siglo XIX cuando en las excavaciones de las ruinas de Pompeya se redescubrieron pinturas murales con el azul egipcio como pigmento.

Cuando se irradia con luz visible, el azul egipcio emite fuertes rayos infrarrojos y es posible detectar el color a varios metros incluso cuando hay muy pocas partículas de pigmento. Pero no es su única propiedad, ya que uno de sus compuestos, el silicato cálcico de cobre, se desprende en nanohojas tan finas que se necesitarían 80.000 capas para cubrir el grosor de un cabello humano.

Investigadores de la Universidad de Georgia describieron cómo estas capas producen radiación infrarroja invisible, similar a la de los rayos que se utilizan en el control remoto de los televisores y cierres electrónicos de muchos aparatos. Y dada la cantidad de restos de azul egipcio conservada a lo largo de miles de años los científicos buscan descifrar el secreto de su perdurabilidad.

Esta entrada fue publicada originalmente en la sección de ciencia y poesía de Tam Tam press

Murciélago magueyero

murciélago magueyero

‘Leptonycteris yerbabuenae’ murciélago magueyero menor

Murciélago magueyero

Malcolm ayuda a bien morir a un murciélago herido
en su pecho late todavía el corazón del agave.
No hay mezcal que acalle el salmo de los grillos.
Aunque no es pan de muertos,
un último trago alivia la partida.
Malcolm le echa el aliento
y el hocico del ángel reconoce en el vaho
el aroma almizclero de las flores.
Bajo el volcán, hay licores santos
que empujan al espíritu a salir de las grietas,
a vagar buscando el agua vegetal,
a vagar buscando el polen.
Los sonidos son ecos de cuevas y tabernas
y el coro de los grillos ya es un miserere,
Malcolm busca un sudario,
este ser alado es hermano de noche,
en cálices y copas han bebido tinieblas,
apurado el néctar del maguey mezcalero
bajo las estrellas, hasta ver la cruz.

El murciélago magueyero menor (Leptonycteris yerbabuenae) es el principal polinizador de los agaves de donde se obtienen el mezcal y la tequila. Visitan las plantas durante la noche cuando las flores producen más néctar.

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“La historia de los murciélagos nectarívoros y de los agaves surgió en un mismo momento y lleva millones de años entrelazada. Si perdemos a uno es muy probable que los perdamos a los dos. Las poblaciones de murciélagos se han estado empequeñeciendo debido a la pérdida de sus hábitats y la cada vez más creciente industria del mezcal también ha diezmado a las poblaciones de agaves. Si no tenemos cuidado podríamos perder a estos dos seres cuya historia parece que no se puede escribir separada”.

El agave y el murciélago Agustín Ávila Casanueva

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El murciélago magueyero menor (Leptonycteris yerbabuenae) es el principal polinizador de los agaves de donde se obtienen el mezcal y la tequila. Visitan las plantas durante la noche cuando las flores producen más néctar.
El magueyero estuvo al borde de la extinción y el investigador Rodrigo Medellín, tiene mucho que ver en la recuperación de esta especie. A Medellín, profesor de Biología de Vertebrados de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), su trabajo de conservación e interés por los murciélagos le han valido el nombre del “Batman de México”.
Protagoniza el documental, producido por la BBC y Windfall Films, “The Bat Man of Mexico” que busca acabar con la mala fama que tiene el murciélago, un animal que contribuye al control de plagas, dispersión de semillas y polinización de árboles y plantas.