Ballena varada en la Bahía de Fundy

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En la Bahía de Fundy, Nueva Escocia, una ballena gigante agitó su poderosa cola creando tal resonancia que el agua sigue fluyendo hacia atrás y hacia adelante, hasta nuestros días.
Leyenda de los indios Micmac

 

Ballena varada en la Bahía de Fundy

Una ballena azul varada en la isla de Brier, Nueva Escocia,
en el horizonte, las nubes dibujan su figura.
Invadidos sus pulmones por la tierra
el espíritu se aferra a la bahía,
mientras el cuerpo asciende y se eleva
para ver la grandeza del océano.
Las rutas migratorias, desde el cielo,
son estelas de pulsos y gemidos,
constelaciones brillando bajo el agua.
Agotada en la arena,
la marea la arrulla con voz de luna oscura
y el aliento encallado comienza a flotar,
adentrándose en la brisa
como una lluvia mínima.
Y,
en un último soplo,
el oleaje mece su aleta caudal,
susurrando leyendas
de ballenas guardianas varadas en el cosmos.
Hacia el sur, la estrella Mira Ceti se hunde en el océano.
En la Bahía de Fundy el latido del mar
descubre el último abrazo de las costas,
cuando los continentes eran como inmensos cetáceos.

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Situada en la costa atlántica de Canadá, la Bahía de Fundy es un brazo de mar de unos 270 km de longitud, una anchura media de 80 km y relativamente poco profunda. Se formó hace unos 160 millones de años, cuando la corteza terrestre se hundió en el momento de la apertura del océano Atlántico. En ella desembocan numerosos ríos lo que, unido a su forma de embudo y a la topografía irregular del fondo, provoca mareas que alcanzan casi 17 metros, de las más extremas del planeta.

Las fuertes mareas de Fundy provocan una inversión del flujo de las aguas entre las mareas bajas y altas; con las bajas las aguas dulces de los ríos desembocan en la bahía mientras que con las altas, las aguas saladas invaden el interior de las tierras. Se calcula que unos cien millones de toneladas de agua van y vienen todos los días –lo que supera el caudal combinado de todos los ríos del mundo–.

Este fenómeno agita los fondos marinos de la zona liberando nutrientes que son utilizados por toda la fauna marina. En Fundy pueden verse diferentes especies de ballenas, sobre todo en verano, cuando llegan procedentes de las aguas más cálidas del sur.

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La Constelación de Cetus o de la Ballena se extiende a lo largo del ecuador, su cabeza se orienta al norte y la mayor parte de su cuerpo al sur. Está situada en la región celeste conocida como Agua, próxima a las constelaciones de Aquarius y Piscis y parece sumergirse en el mar.

Su estrella más brillante es Omicron Ceti, descubierta en 1596 por el astrónomo David Fabricius, y por sus características se la denominó Mira, ‘La Maravillosa’.

Mira Ceti aparece y desaparece periódicamente cumpliendo un ciclo de once meses; pasa de verse a simple vista a no verse en absoluto, y fue la primera estrella variable conocida.

Hoy se sabe que se trata de una gigante roja, a 420 años luz, que se encuentra en las últimas fases de su vida. Sorprendentemente, en 2007, la NASA descubrió que arrastraba una estela en forma de cometa de unos 13 años luz.
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Este poema se publicó originalmente en la sección de “Poesía y Ciencia” en TAM TAM PRESS

Ursula K. Le Guin, poemas

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Ursula K. Le Guin. / Photo by Eileen Gunn

Un palíndromo que no quiero escribir

El triste palindromedario,
simétrico y arbitrario,
no puede abandonar el desierto, no puede vagar,
Pisadas de ida y vuelta, pero nunca llega a casa.
El boustrofedon mental da miedo.
No quiero escribir un palíndromo.

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 Cuervos

Los cuervos son el color de la anarquía
y cuando los miras de cerca dan un poco de miedo.
Un ojo más brillante que cualquier cosa.
Tener un cuervo de mascota sería
como tener Voltaire encadenado.

Crows

Crows are the color of anarchy
and close up they’re a little scary.
An eye as bright as anything.
Having a pet crow would be
like having Voltaire on a string.

 

 Desde la tienda de campaña en el volcán: julio de 2005

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Monte Santa Helena (Mount St. Helens), estratovolcán famoso por la catastrófica erupción del 18 de mayo de 1980.

(Este poema fue escrito en Ryan Lake Camp en Mount St Helens, donde me hospedaba con una maravillosa “incursión” organizada por el Proyecto Spring Creek de la Universidad Estatal de Oregon. Había estado en la montaña un año después de la erupción de 1980 y pasé un día muy duro por la inmensa devastación, que parecía irreparable. Fue increíble regresar 25 años después a los mismos lugares y encontrarlos completamente cambiados, la montaña se recuperó a su manera y a su ritmo, no solo el magma de su cráter, también en todas las grandes y pequeñas vidas de sus laderas)

La niebla se levanta del pequeño lago allí abajo,
Muy abajo, a través de un abismo de aire brillante.
La canción espiral ascendente del tordo de Swainson,
La aguja de la corona blanca en el silencio:
Hay tal canto en la mañana, donde
Era solo silencio, polvo gris y ceniza.
“Somos sus hijos, estamos a su cuidado,
Nuestro amable destructor “, canta el tordo de la montaña.

From the Tent on the Volcano: July 2005

(This poem was written at Ryan Lake Camp on Mount St Helens, where I was staying with a wonderful “foray” organised by the Spring Creek Project of Oregon State University. I had been on the mountain the year after the 1980 eruption and spent a long, hard day in the immense devastation, which seemed irreparable. It was amazing to come back 25 years later to the same places and find them utterly changed, the mountain remaking herself in her own way and time, not only with the upwelling magma in her crater, but in all the great and small lives on her slopes.)

The mist lifts off the little lake down there,
Way down, across a gulf of shining air.
The upward spiral song of Swainson’s thrush,
The white-crown’s teedle-eedle in the hush:
There is such singing in the morning, where
Was only silence, and grey dust, and ash.
“We are her children, we are in her care,
Our kind destroyer,” sings the mountain thrush.

Poetry by Ursula K. Le Guin

Ursula K Le Guin 21 de octubre de 1929 – 22 de enero 2018

Del rigor en la ciencia

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En aquel Imperio, el Arte de la Cartografía logró tal Perfección que el Mapa de una sola Provincia ocupaba toda una Ciudad, y el Mapa del Imperio, toda una Provincia. Con el tiempo, estos Mapas Desmesurados no satisficieron y los Colegios de Cartógrafos levantaron un Mapa del Imperio, que tenía el Tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él. Menos Adictas al Estudio de la Cartografía, las Generaciones Siguientes entendieron que ese dilatado Mapa era Inútil y no sin Impiedad lo entregaron a las Inclemencias del Sol y los Inviernos. En los Desiertos del Oeste perduran despedazadas Ruinas del Mapa, habitadas por Animales y por Mendigos; en todo el País no hay otra reliquia de las Disciplinas Geográficas.

Suárez Miranda: Viajes de varones prudentes
Libro Cuarto, cap. XLV, Lérida, 1658

Cuento corto de Jorge Luis Borges, del libro  El hacedor (1960) en el que trata la relación mapa-territorio

Sobre mapas y fractales

En el artículo ¿Cuánto mide la costa de Gran Bretaña? (How Long Is the Coast of Britain? Statistical Self-Similarity and Fractional Dimension), el matemático Benoit Mandelbrot trata la paradoja derivada de la observación contra-intuitiva de que el perímetro costero de una masa de tierra carece de longitud definida, ya que esta depende de la escala de medida, por lo que que cuanto mayor es la precisión, más grande es el resultado y menos útil el dato.
En 1967, cuando publicó este artículo, no existía el término fractal, y dice que se le ocurrió mientras hojeaba el diccionario de latín de su hijo y encontró el adjetivo “fractus” del verbo “frangere”: romper. Un fractal podría definirse como un objeto semigeométrico cuya estructura básica, fragmentada o irregular, se repite a diferentes escalas.
Mandelbrot se interesó por cuestiones como los patrones por los que se rigen la rugosidad o las grietas en la naturaleza y sostuvo que, en muchos aspectos, los fractales son más naturales que los objetos basados en la geometría euclidiana.
“Las nubes no son esferas, las montañas no son conos, las costas no son círculos, y las cortezas de los árboles no son lisas, ni los relámpagos viajan en una línea recta.

Mandelbrot, de su libro Introduction to The Fractal Geometry of Nature

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El mapa

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Atlas ilustrado por Aleksandra Mizielinska y Daniel Mizielinski

El mapa

La tierra yace en el agua; es un verde sombreado.
¿Sombras, o es que son bajíos, en sus orillas
mostrando la línea de extensos arrecifes
donde las algas cuelgan desde el verde hasta el simple azul?
¿O acaso la tierra se reclina para levantar al mar desde abajo,
tirando de él por todos lados sin perturbarlo?
¿Empuja la tierra desde abajo al mar
a lo largo de la hermosa plataforma de arena curtida y fina?

La sombra de Terranova se tiende plana e inmóvil.
La de Labrador es amarilla, donde el distraído esquimal
ha derramado aceite. Podemos acariciar esas bellas bahías,
bajo un cristal, como esperando su floración,
o como si colocáramos una pecera limpia para peces invisibles.
Los nombres de los poblados costeros huyen hacia el mar,
los nombres de las ciudades cruzan las montañas vecinas
—aquí el impresor experimenta el mismo entusiasmo
como cuando la emoción, por mucho, excede la causa.
Estas penínsulas sujetan el agua entre
índice y pulgar
como cuando una mujer sujeta la suave tela.

Las aguas de los mapas son más silenciosas que la tierra,
le dejan a ella la conformación de sus olas:
y la liebre de Noruega se precipita agitada hacia el sur,
los contornos estudian el mar donde yace la tierra.
¿Se les asignan los colores o es que los países pueden elegirlos?
—Lo que mejor acomode al carácter o las aguas nativas.
La topografía no muestra predilecciones; el norte tan cerca como el oeste.
Más delicados que los historiadores son los responsables de escoger los colores
de los mapas.

Elizabeth Bishop de su poemario “Norte y Sur” (1946). Traducción de Gabriela Cantú Westendarp.

Elizabeth-Bishop

The map

Land lies in water; it is shadowed green.
Shadows, or are they shallows, at its edges
showing the line of long sea-weeded ledges
where weeds hang to the simple blue from green.
Or does the land lean down to lift the sea from under,
drawing it unperturbed around itself?
Along the fine tan sandy shelf
is the land tugging at the sea from under?

The shadow of Newfoundland lies flat and still.
Labrador’s yellow, where the moony Eskimo
has oiled it. We can stroke these lovely bays,
under a glass as if they were expected to blossom,
or as if to provide a clean cage for invisible fish.
The names of seashore towns run out to sea,
the names of cities cross the neighboring mountains
-the printer here experiencing the same excitement
as when emotion too far exceeds its cause.
These peninsulas take the water between thumb and finger
like women feeling for the smoothness of yard-goods.

Mapped waters are more quiet than the land is,
lending the land their waves’ own conformation:
and Norway’s hare runs south in agitation,
profiles investigate the sea, where land is.
Are they assigned, or can the countries pick their colors?
-What suits the character or the native waters best.
Topography displays no favorites; North’s as near as West.
More delicate than the historians’ are the map-makers’ colors.

Poemas de Elizabeth Bishop (Worcester, 8 de febrero de 1911 – Boston, 6 de octubre de 1979)

Explorador polar

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Pintura de J. Ch. Dollman

 

Explorador polar

Todos los perros huskies devorados. En el diario
ya no le quedan páginas en blanco. La foto sepia de su esposa
se cubre de palabras a modo de cuentas de abalorio,
añadiendo la fecha en cuestión como un lunar en su mejilla.
Con la foto de su hermana, tampoco tuvo piedad.
¡Había alcanzado nuevas latitudes!
Y, como la media de seda de una corista de varietés,
la gangrena va subiéndole hasta el muslo.

https://www.poets.org/poetsorg/poem/polar-explorer-audio-only

A Polar Explorer

All the huskies are eaten. There is no space
left in the diary, And the beads of quick
words scatter over his spouse’s sepia-shaded face
adding the date in question like a mole to her lovely cheek.
Next, the snapshot of his sister. He doesn’t spare his kin:
what’s been reached is the highest possible latitude!
And, like the silk stocking of a burlesque half-nude
queen, it climbs up his thigh: gangrene.

 

brodsky

EJosefh Brodsky

Joseph Brodsky; (Leningrado, 1940- Nueva York, 1996)

Poemas de Joseph Brodsky en poemhunter.com

Cuando el mar de Aral recogió las olas, el cuervo ya estaba allí

 

Cuando el mar de Aral recogió las olas,
el cuervo ya estaba allí

Aral no es el mar Muerto.
Aral está muerto.
el ciclo del agua ha varado
en un cementerio de naves fantasmas.
El mar de Aral es el desierto de Aral.
Un espejismo de clepsidra sin tiempo,
entre Kazajistán y Uzbekistán.
Un reloj de arena sin ánima
acortando en cada grano la longitud de su costa.
El mar de Aral ya no es un mar de islas,
hay que cambiar los atlas.

Elena Soto

   Dos imágenes de la NASA muestran el mar de Aral el 19 de agosto 2014 y el 25 de agosto de 2000.

Dos imágenes de la NASA muestran el mar de Aral el 25 de agosto de 2000 y el 19 de agosto 2014.

Este verano de 2014, el que antaño fuera un extenso lago está agonizando. De sus más de 68.000 kilómetros cuadrados en los años 60 -era el cuarto más grande del mundo-, apenas mantiene un 10 por ciento. Las imágenes de satélite tomadas por la NASA en agosto de 2014 revelaron que, por primera vez en la historia moderna, la cuenca oriental del mar de Aral se había secado por completo. La cuenca oriental ahora se llama el desierto de Aralkum.

Vínculos naturaleza-sociedad en la región del mar de Aral / Nature–society linkages in the Aral Sea region de Kristopher D. White

El documental Aral, el mar perdido de Isabel Coixet, producido por la fundación We Are Water trata sobre el desastre ecológico de este mar que hoy es un inmenso desierto con esqueletos de barcos varados en su arena.

Aral, el mar perdido