Los hongos nacen en silencio…

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Los hongos nacen en silencio…

Los hongos nacen en silencio; algunos nacen en silencio; otros con un breve alarido, un leve trueno. Unos son blancos, otros rosados, ése es gris y parece una paloma, la estatua a una paloma; otros son dorados o morados. Cada uno trae -y eso es lo terrible- la inicial del muerto de donde procede. Yo no me atrevo a devorarlos; esa carne levísima es pariente nuestra. Pero, aparece en la tarde el comprador de hongos y empieza la siega. Mi madre da permiso. Él elige como un águila. Ese blanco como el azúcar, uno rosado, uno gris. Mamá no se da cuenta que vende a su raza.

De “Los papeles salvajes” de Marosa di Giorgio (1932, Salto – 2004, Montevideo)

A mitad de camino entre el reino animal y el vegetal, el reino Fungi o reino de hongos, está formado por criaturas extrañas y misteriosas de las que sabemos muy poco. Son organismos heterótrofos, es decir, como los animales dependen de otros para sobrevivir, pero no pueden moverse para buscar el alimento, por lo que han desarrollado sus propias estrategias; por un lado, tienen un poderoso sistema enzimático que les permite degradar casi todo; por otro, digieren el alimento fuera de su cuerpo para después ingerirlo por absorción y, además tienen la capacidad de crear relaciones con todo tipo de organismos, animales y vegetales. La mayoría de las plantas de nuestro planeta no podrían vivir sin los hongos que llevan asociados que les ayudan a absorber los nutrientes necesarios.

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Líquenes crustáceos

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Los líquenes son organismos formados por la simbiosis de un hongo y un alga. El hongo aporta al alga agua y sales minerales y el alga realiza la fotosíntesis, cediéndole materiales orgánicos. Su estrecha unión les permite sobrevivir en las condiciones ambientales más adversas.

Líquenes crustáceos
Aferrados a la roca, los líquenes
recuerdan la mirada desvalida de los perros
la caricia frágil de los vagabundos
esbozando sobre el lomo con ternura
los contornos de lo inhóspito.
Con la pasión de los seres que se saben imperfectos,
hongos y algas se aman sin condiciones,
se estrechan,
comparten su mendrugo de rocío y luz
y van creciendo lentos
Hay quien dice que se miran a los ojos
absorben su agonía
y boca a boca, dulcemente, la transforman
en latidos silenciosos
que penetran la piedra.
Bajo pieles minerales
los líquenes disuelven la carne arenosa
en abstracción lírica
como el jinete azul disuelve
la calma invariable del paisaje.
Hay quien dice que son una quimera
en el espinazo de las rocas,
colores cabalgando en un reino sin reino.

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El jinete azul (Der blaue reiter), Wassily Kandinsky (1903)

Los líquenes crustáceos son el grupo más numeroso. Fuertemente adheridos al sustrato y en muchos casos penetrándolo, tienen un crecimiento muy lento —unos pocos milímetros por año—. La mayoría son saxícolas (viven sobre la roca).
Para comprobar sus reacciones al espacio exterior, se envió a la Estación Espacial Internacional una maleta con organismos vivos, entre ellos líquenes, que no solo sobrevivieron durante 18 meses a la exposición directa al espacio, sino que de vuelta a la Tierra ‘despertaron’ y continuaron creciendo. La recuperación de su actividad biológica ha sido “sorprendente” y en algunos casos mostraron tasas fotosintéticas incluso superiores a las que poseían antes de su viaje espacial.

La vida secreta de los líquenes:

Esta entrada fue publicada originalmente en la sección de ciencia y poesía de Tam Tam Press

Theodore Roethke, tres poemas

Theodore Roethke Orchids establoPegaso

Orquídeas

Se inclinan sobre el camino,
una víbora en la boca,
balanceándose cerca de la cara,
Al salir, suave y engañosa,
lánguida y húmeda, tan delicada como la lengua de una cría de pájaro;
sus labios incipiente revoloteo
se mueven lentamente,
dibujo en el aire tibio.
Y por la noche,
La luna tenue cae a través de los cristales blancos,
el calor se desliza
y su olor a almizcle viene aún más fuerte,
arrastrado por la corriente desde la cuna de musgo:
Ha devorado a tantos niños!
Suaves dedos luminiscentes,
labios ni muertos ni vivos,
imprecisa boca fantasmal
respirando.

Orchids

They lean over the path,
Adder-mouthed,
Swaying close to the face,
Coming out, soft and deceptive,
Limp and damp, delicate as a young bird’s tongue;
Their fluttery fledgling lips
Move slowly,
Drawing in the warm air.
And at night,
The faint moon falling through whitewashed glass,
The heat going down
So their musky smell comes even stronger,
Drifting down from their mossy cradles:
So many devouring infants!
Soft luminescent fingers,
Lips neither dead nor alive,
Loose ghostly mouths
Breathing.

Lo mínimo
Estudio las vidas sobre una hoja: los pequeños
Durmientes, ateridos que se codean en frías dimensiones,
Escarabajos en cavernas, salamandras, peces sordos,
Piojos amarrados en largas, flojas malezas subterráneas,
Contorsionistas de marismas,
Y reptiles bacterianos
Culebreando entre heridas
Como jóvenes anguilas en estanques,
Sus descoloridas bocas besando las cálidas suturas,
limpiando y acariciando,
deslizando y cicatrizando.

The Minimal
I study the lives on a leaf: the little
Sleepers, numb nudgers in cold dimensions,
Beetles in caves, newts, stone-deaf fishes,
Lice tethered to long limp subterranean weeds,
Squirmers in bogs,
And bacterial creepers
Wriggling through wounds
Like elvers in ponds,
Their wan mouths kissing the warm sutures,
Cleaning and caressing,
Creeping and healing.

recogiendo musgo

La recolección del musgo

Desprender con los diez dedos abiertos y ágiles, y levantar
Una mancha, verde oscuro, de la que se usa para forrar los cestos fúnebres,
Blanco y espeso como un felpudo pasado de moda,
Las pequeñas espinas vueltas hacia la cara interna, mezcladas con raíces,
Y bayas y hojas todavía adheridas a la parte superior;
Esto era la recolección del musgo.
Pero siempre algo huía de mí cuando cavaba y revolvía esas alfombras
De verde, o me hundía hasta los codos en el fofo amarillento musgo de los pantanos;
Y siempre después me sentía indigno, en el lento camino del retorno,
Como si hubiera quebrantado el orden natural de las cosas en esa ciénaga;
Alterado algún ritmo, antiguo y de vasta importancia,
Desgarrando la carne del planeta vivo;
Como si hubiese perpetrado, en contra del esquema total de la vida, un sacrilegio.

MOSS-GATHERING
To loosen with all ten fingers held wide and limber
And lift itp a patch, dark-green, the kind for lining
[cemetery baskets,
Thick and cushiony, like and old-fashioned doormat,
The crumbling small hollow sticks on the underside
[mixed with roots,
And wintergreen berries and leaves still stuck to the top,—
That was moss-gathering.
But something always went out of me when I dug
[loose those carpets
Of green, or plunged to my elbows in the spongy
[yellowish moss of the marshes:
And afterwards I always felt mean, jogging back over
[the loggind road,
As if I had broken the natural order of the things in
[that swampland;
Disturbed some rhythm, old and of vast importance,
By pulling off flesh from the living planet;
As if I had committed, against the whole scheme of
[life, a desecration.

Theodore Roethke (1908-1963) Poemas, traducción de Alberto Girri

Theodore Roethke escribió sobre su poesía: El invernadero es “el símbolo de toda mi vida, el útero, un cielo en la tierra.” Roethke lograba su inspiración para su trabajo recordando su trabajo como niño en una empresa familiar especializada en flores: la compañía Saginaw.