Paisaje marino

Paisaje marino
Este paisaje celestial con garzas blancas erigidas como ángeles,
ascendiendo inclinadas tan alto como quieren y tan lejos
como quieren en hileras e hileras de inmaculados reflejos;
la región entera, desde la garza en lo alto
hasta la ingrávida isla de manglares
con luminosas hojas verdes delicadamente ribeteadas con guano
como iluminaciones de plata,
y hasta los sugerentes arcos góticos de las raíces del manglar
y en el fondo, el hermoso verde guisante del prado
donde a veces salta un pez como una flor silvestre
en una decorativa espuma de rocío;
esta es una historieta de Rafael para el tapiz de un papa:
semeja el paraíso.
Pero un faro esquelético erguido allí
con sotana en blanco y negro,
que vive desquiciado, cree saberlo todo.
Cree que el infierno brama bajo sus pies de hierro,
que por eso el agua en la marea baja es tan tibia,
y sabe bien que el paraíso no es así.
El paraíso no es como volar o nadar,
pero algo tiene que ver con lo oscuro y con un fuerte resplandor
y cuando anochezca recordará algo
sólidamente formulado que decir al respecto.
Elizabeth Bishop. Obra completa (1 – Poesía) / Traducción de Jeannette Clariond / Vaso Roto.

Bishop

Seascape

This celestial seascape, with white herons got up as angels,
flying high as they want and as far as they want sidewise
in tiers and tiers of immaculate reflections;
the whole region, from the highest heron
down to the weightless mangrove island
with bright green leaves edged neatly with bird-droppings
like illumination in silver,
and down to the suggestively Gothic arches of the mangrove roots
and the beautiful pea-green back-pasture
where occasionally a fish jumps, like a wildflower
in an ornamental spray of spray;
this cartoon by Raphael for a tapestry for a Pope:
it does look like heaven.
But a skeletal lighthouse standing there
in black and white clerical dress,
who lives on his nerves, thinks he knows better.
He thinks that hell rages below his iron feet,
that that is why the shallow water is so warm,
and he knows that heaven is not like this.
Heaven is not like flying or swimming,
but has something to do with blackness and a strong glare
and when it gets dark he will remember something
strongly worded to say on the subject.

Elizabeth Bishop  Poema Seascape.

Landscapes, Animals and Human Beings: Elizabeth Bishop’s Poetry and Ecocentrism de Iris Shu-O Huang

Murciélago magueyero

murciélago magueyero

‘Leptonycteris yerbabuenae’ murciélago magueyero menor

Murciélago magueyero

Malcolm ayuda a bien morir a un murciélago herido
en su pecho late todavía el corazón del agave.
No hay mezcal que acalle el salmo de los grillos.
Aunque no es pan de muertos,
un último trago alivia la partida.
Malcolm le echa el aliento
y el hocico del ángel reconoce en el vaho
el aroma almizclero de las flores.
Bajo el volcán, hay licores santos
que empujan al espíritu a salir de las grietas,
a vagar buscando el agua vegetal,
a vagar buscando el polen.
Los sonidos son ecos de cuevas y tabernas
y el coro de los grillos ya es un miserere,
Malcolm busca un sudario,
este ser alado es hermano de noche,
en cálices y copas han bebido tinieblas,
apurado el néctar del maguey mezcalero
bajo las estrellas, hasta ver la cruz.

El murciélago magueyero menor (Leptonycteris yerbabuenae) es el principal polinizador de los agaves de donde se obtienen el mezcal y la tequila. Visitan las plantas durante la noche cuando las flores producen más néctar.

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“La historia de los murciélagos nectarívoros y de los agaves surgió en un mismo momento y lleva millones de años entrelazada. Si perdemos a uno es muy probable que los perdamos a los dos. Las poblaciones de murciélagos se han estado empequeñeciendo debido a la pérdida de sus hábitats y la cada vez más creciente industria del mezcal también ha diezmado a las poblaciones de agaves. Si no tenemos cuidado podríamos perder a estos dos seres cuya historia parece que no se puede escribir separada”.

El agave y el murciélago Agustín Ávila Casanueva

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El murciélago magueyero menor (Leptonycteris yerbabuenae) es el principal polinizador de los agaves de donde se obtienen el mezcal y la tequila. Visitan las plantas durante la noche cuando las flores producen más néctar.
El magueyero estuvo al borde de la extinción y el investigador Rodrigo Medellín, tiene mucho que ver en la recuperación de esta especie. A Medellín, profesor de Biología de Vertebrados de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), su trabajo de conservación e interés por los murciélagos le han valido el nombre del “Batman de México”.
Protagoniza el documental, producido por la BBC y Windfall Films, “The Bat Man of Mexico” que busca acabar con la mala fama que tiene el murciélago, un animal que contribuye al control de plagas, dispersión de semillas y polinización de árboles y plantas.

Lágrimas de sirena

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Cada kilómetro del océano contiene una media de 74.000 fragmentos de plástico. Las conocidas como ‘lágrimas de sirena’ son minúsculas bolas de este material – no alcanzan los cinco milímetros de diámetro– que se extienden por las aguas de todo el mundo y que se han convertido en una amenaza global.

Lágrimas de sirena

En el limbo de los giros oceánicos,
nuestro reino flotante, hermoso como la trucha arcoíris,
se derrama en lágrimas de sirena.
Tapones azul cobalto, botellas esmeralda,
bolsas brillantes con el color de la púrpura de Tiro…
vagan en las aguas del Mar del Desdén –entre las coordenadas
135 a 155 grados Oeste y 35 a 42 grados Norte–.
Un espejismo de confort duerme el sueño de los justos
en las aguas del Mar de la Indiferencia
–entre el paralelo 22 y 38 grados Norte–.
Atrapados en redes fantasmas
envases de champú verde nilo
chinelas havaianas magenta
bricks de zumo ámbar,
maromas azul glaciar…
pintan archipiélagos cubistas que tienden a lo abstracto,
desgranándose en prismas,
disolviendo colores en verdugos celestes,
en souvenirs cándidos, casi transparentes,
como las huevas de los peces, como la espuma,
como la piel de Moby-Dick.

La basura se concentra sobre todo en cinco de los giros oceánicos de la Tierra formando islas que, en contra de lo que se suele pensar, no son sólidas sino vertederos de sopa plástica formados por partículas que pueden llegar a ser muy pequeñas, incluso microscópicas. El plástico no se biodegrada, se fotodegrada desintegrándose en fragmentos cada vez más pequeños y, en esta forma, es todavía más peligroso, ya que los organismos planctónicos diminutos consumen las partículas y otros animales más grandes se alimentan de ellos, avanzando así en la cadena trófica. No es improbable que trocitos del bote de champú o de las chinelas havaianas puedan acabar en nuestra mesa.

Documental Océanos de Plástico:

Esta entrada fue publicada originalmente en la sección de ciencia y poesía de Tam-Tam Press

El poema fue leído por Enric Culat, director-presentador del magazín de ciència i mediambient “Balears fa Ciència” en IB3, con motivo del Día Mundial de la Poesía

Lo que la marea devuelve en Vlissingen

basura Lo que la marea devuelve en Vlissingen A Simon Vinkenoog

Plástico y celofán, cartones de leche y envases de yogur, bolsas de red azules y anaranjadas

peladuras de clementina, bolsas de papel, plumas y algas, ladrillos y palos.

plantas de hojas verdes, ramas de pino, botellas de agua, chapas de madera, paquetes de tabaco,

tapas de tarros de café, tapones de botellas de leche, envases de arroz, cuerda azul, un viejo zapato marrón, una piel de cebolla

trozos blancos de cemento gastados modelados por las mareas, galletas marineras,

envases de detergente, corteza y tablas, un cepillo para la ropa, la tapa de una caja

un spray decapante, una pequeña cebolla marrón, una taza amarilla.

Un muchacho con dos bastones camina en la orilla, una gaviota muerta,

una zapatilla deportiva azul, el asa de un bolso, medio limón, un manojo de apio, una redecilla__

Tapa de corcho, pomelo, guante de goma, tubos de pirotecnia mojados,

masas de algas teñidas de herrumbre amontonadas a lo largo de la marca que deja la marea en el muro,

el guardabarros de plástico de un automóvil, un casco verde partido por la mitad,

un gran nudo de cuerda de cáñamo, un tronco de árbol sin corteza,

una estaca de madera, un cubo, innumerables botellas de plástico,

un paquete vacío de pasta marca Zara,

un gran bidón de plástico gris, un rollo de vendas, botellas de vidrio, latas,

un árbolito de navidad,

un tubo de hierro oxidado, yo mismo y mi pis.

Allen Ginsberg Allen Ginsberg What the Sea Throws Up at Vlissingen for Simon Vinkenoog

Plastic, cellophane, milk cartons, yogurt containers, blue orange shopping bag nets

Clementine peels, paper sacks, feathers kelp, bricks sticks,

Succulent green leaves pine tips, waterbottles, plywood and tobacco pouches Coffee jartops, milkbottle caps, rice bags, blue rope, an old brown shoe, an onion skin Concrete chunks white pebbled, sea biscuits,

detergent squeezers, bark and boards, a whisk-brush, a box top

Formula A Dismantling Spray-can, a whole small brown onion, a yellow cup

A boy with two canes walking the shore, a dead gull, a blue running shoe,

A shopping bag handle, lemon half, celery bunch, a cloth net—

Cork bottletop, grapefruit, rubber glove, wet firework tubes,

Masses of iron-brown-tinted seaweed along the high water mark near the sea wall,

A plastic car fender, green helmet broken in half,

giant hemp rope knot, tree trunk stripped of bark,

A wooden stake, a bucket, myriad plastic bottles,

pasta Zara pack,

A long gray plastic oildrum, bandage roll, glass bottle, tin can,

Christmas pine tree

A rusty iron pipe, me and my peepee.

Ginsberg enumera los objetos vertidos al mar y que ve desde la orilla de Vlissingen.

Alison Hawthorne

Alison Hawthorne, imagen de Peter Cunningham

Alison Hawthorne, imagen de Peter Cunningham

LOS NATURALISTAS

Cuando los naturalistas
ven un montón de excrementos,
corren hacia ellos
como si una rara orquídea
hubiera florecido en su camino.
Desmenuzan
los zurullos desecados
recuperan un grueso
pelo negro de jabalí
o la cáscara de un piñón
como si desenterraran gemas.
Se arrodillan
la nariz en las flores,
a un micrómetro de distancia- flores del vientre,
les llaman, porque se aprecia mejor
lo que hay debajo
si se está acostado. Lomatium,
calabaza búfalo, criptógamas
para ellos son indicios de
parte de la memoria genética
fosilizada en sus cerebros,
una antigua música que intentan
recordar porque,
a pesar de que no pueden
escuchar la melodía, saben
que la podrían cantar
que incluso su propia naturaleza
ira, lujuria, muerte
y terrores parecerían
tan hermosos como las
algas endolíticas
que liberan nitrógeno
en las rocas para que
los enebros puedan ordeñarlas.

the naturalists

the naturalists


FIBRA ÓPTICA Y EL CORAZÓN

Cuando un hombre muere
las luces se apagan
en el teatro.
La varita con punta de lente
hilos de ventrículo
exposición de una red
de brillantes cuerdas
que atan
la válvula tricúspide
embudos de sangre pasando
hacia el renacimiento. El filamento
atraviesa las trabas húmedas de músculo
ese canal de sangre limpia
desde la aurícula
a las válvulas semilunares
membranas con forma de tazas de té
esa porción del flujo
por el túnel paredes rojas
hasta el cruce de las arterias ilíacas.
Aquí las divisiones de paso
para reponer la pelvis y de las piernas,
La bifurcación difunde la luz
al igual que la boca de la cueva
vista desde dentro,
de manera que la varita alcanza
de nuevo hasta las paredes de Lascaux
donde la pintura del toro
cabeza de carbón
mantiene el cazador con vida
mediante la captura de la primera
imagen
de lo que podría matar o sostener.

Fiber optics and the heart

Fiber optics and the heart

Alison Hawthorne Deming (Hartford, Connecticut, 1946) poeta y ensayista. El encuentro con el animal: Conferencia y lectura de Alison Hawthorne Deming

Cuando el mar de Aral recogió las olas, el cuervo ya estaba allí

 

Cuando el mar de Aral recogió las olas,
el cuervo ya estaba allí

Aral no es el mar Muerto.
Aral está muerto.
el ciclo del agua ha varado
en un cementerio de naves fantasmas.
El mar de Aral es el desierto de Aral.
Un espejismo de clepsidra sin tiempo,
entre Kazajistán y Uzbekistán.
Un reloj de arena sin ánima
acortando en cada grano la longitud de su costa.
El mar de Aral ya no es un mar de islas,
hay que cambiar los atlas.

Elena Soto

   Dos imágenes de la NASA muestran el mar de Aral el 19 de agosto 2014 y el 25 de agosto de 2000.

Dos imágenes de la NASA muestran el mar de Aral el 25 de agosto de 2000 y el 19 de agosto 2014.

Este verano de 2014, el que antaño fuera un extenso lago está agonizando. De sus más de 68.000 kilómetros cuadrados en los años 60 -era el cuarto más grande del mundo-, apenas mantiene un 10 por ciento. Las imágenes de satélite tomadas por la NASA en agosto de 2014 revelaron que, por primera vez en la historia moderna, la cuenca oriental del mar de Aral se había secado por completo. La cuenca oriental ahora se llama el desierto de Aralkum.

Vínculos naturaleza-sociedad en la región del mar de Aral / Nature–society linkages in the Aral Sea region de Kristopher D. White

El documental Aral, el mar perdido de Isabel Coixet, producido por la fundación We Are Water trata sobre el desastre ecológico de este mar que hoy es un inmenso desierto con esqueletos de barcos varados en su arena.

Aral, el mar perdido