Titán de Diane Ackerman

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Titán, la enigmática luna de Saturno
En Titán, calentado por una manta de hidrógeno,
los volcanes helados arrojan amoniaco
arrancado de un corazón gélido. Lavas
líquidas y heladas sostienen un imperio
más grande que Mercurio, y que se parece un poco
a la primitiva Tierra: llanuras asfálticas y calientes
estanques minerales. Pero
cómo me gustaría tomar las aguas de Titán, bajo
ese cielo surcado por el humo
donde el suelo está borroso por la neblina rojo cereza
y arriba, como vientres flotantes,
nubes
elevándose y moviéndose, de las que llueve
sopa primigenia, mientras la vida espera en las alas.
Diane Ackerman

Titan, the enigmatic moon of Saturn
On Titan, warmed by a hydrogen blanket,
ice-ribbed volcanoes jet ammonia
dredged out of a glacial heart. Liquid
and frozen assets uphold an empire
bigger than Mercury, and even a little
like primitive Earth: asphalt plains and hot
mineral ponds. But
how I’d like to take the waters of Titan, under
that fume-ridden sky,
where the land’s blurred by cherry mist
and high above, like floating wombs,
clouds
tower and swarm, raining down primeval
bisque, while life waits in the wings.
Diane Ackerman versión en inglés.

venus-magallanes

Venus

Bajo llave y perpetuo,
un silbido giratorio
de rayas blancas
a su alrededor; tafetán
una toca como el manto de una monja;
Una voluptuosa fulana con una boa rosa;
Momia con negros
sedimentos disecados en su interior; estrella avispa
para los galileos Mayas;
Un paciente ambulatorio
Envuelto en gasa postoperatoria;
Cleopatra en agosto-
Su carne ondulada
en un espejismo de calor
a años luz
de Alejandría;
Pulpa blanca pegajosa
con forma de espiga
a través del vientre de una larva;
La perfecta cortesana:
servicial, insensible,
plegada con enigmas,

Venus silenciosamente muta
En su torre de marfil.

En lo profundo de este
libidinoso albedo
hay temperaturas tan altas
que hierve el plomo,
presiones
90 veces más rigurosas
que las de la Tierra.
Y a pesar de las capas de nubes
y de los estratos de calina
parecen respirar
como fuelles gigantes,
que exhalan y suspiran
cada 4 días,
el capullo venusiano
no es una alegre crisálida
que cría una libélula
o que infunde vida
a una retraída larva
sino una jadeante atmósfera
de cuarenta millas de grosor
de ácido sulfúrico, clorhídrico
y fluorhídrico
transpirando todo
como un terrario global,
letal, ácido, absorto en sí mismo.
Ningún musgo esfagno
Ni helecho polipodio por aquí
Donde los vapores candentes
Y la bilis rosada
recuerdan el incendio
con el que comenzó el Universo.

Diane Ackerman. The Planets: A Cosmic Pastoral

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Materia oscura y energía oscura

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Poema de Alicia Ostriker dedicado a la astrofísica Vera Rubin.

Materia oscura y energía oscura

Mi marido dice que la materia oscura es una realidad
no solo una teoría inventada por computadoras adolescentes
puede probar que existe y está en todas partes

formando halos invisibles alrededor de todo
y de alguna manera debido a la gravedad
sosteniendo todo libremente unido

la forma en que un niño quiere escapar de sus padres
y no quiere … ¿qué es eso?
no sabemos lo que es pero sabemos que es real

la forma afectuosa en que nuestros padres y madres
siguieron con furia órbitas fijas alrededor
uno del otro como ratones en una pista

la manera en que cada átomo humano y cada átomo
corre a través del espacio envuelto en su invisible
halo, esta gran sombra, es la oscura materia oscura

amor, mientras que las galaxias
en la riqueza de sus feroces burbujas protectoras

se miran una a la otra
incapaz de cesar
orgullosamente
retrocediendo

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Dark Matter and Dark Energy de Alicia Ostriker (New York, 1937)

Para conocer más de Vera Rubín y su trabajo ‘embárcate’ con AstroChat en su misión dedicada a la astrofísica.

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Vera Rubin, que hizo visible la materia oscura galáctica y fue pionera en medir la rotación de las estrellas dentro de una galaxia, falleció el 25 de diciembre de 2016. Incomprensible que a esta mujer no le concedieran el Nobel de Física

Heptágono de Buzjani

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 Incluso un cráter de la Luna lleva su nombre

-Reza Sarhangi y Robert Fathauer después del “heptágono de Buzjani”-

Nadie ha oído hablar del matemático persa Buzjani, pero todos conocemos las estrellas de siete puntas. Según algunos, símbolos de la perfección y del amor. Hace más de mil años construyó un heptágono regular, con siete lados y ángulos iguales, sólo con una regla y un compás. Revolucionario para su tiempo, Buzjani trabajó en la Casa de la Sabiduría de Bagdad. Nosotros, los modernos occidentales, sólo vemos Bagdad como una mancha oscurecida por el 11-S, Sadam, Bush, bombas en la carretera, Obama, petróleo, ISIS, guerra sin fin. No hay una casa de la sabiduría en el mundo que hemos construido, en ninguno de los siete continentes.

Amy Uyematsu: Three Quick Studies of Math Art

Even a Moon Crater Bears His Name

—after Reza Sarhangi and Robert Fathauer’s “Buzjani’s Heptagon”

No one’s heard of Persian mathematician Buzjani, but we all know seven-pointed
stars. Some say, symbols of perfection and love. Over a thousand years ago,
he constructed a regular heptagon, seven equal sides and angles, with only a ruler
and compass. Revolutionary for his time. Buzjani worked in Baghdad’s House
of Wisdom. We modern Westerns only see Baghdad as a blur of 9/11, Saddam, Bush,
roadside bombs, Obama, oil, ISIS, war without end. No House of Wisdom
in the world we’ve built, not one on our seven continents.

Amy Uyematsu en Poetry Foundation.

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Desde la antigüedad hasta el presente, matemáticos y artistas han buscado entender el mundo físico que les rodea y los objetos abstractos. Lynn Gamwell embarca a los lectores en un viaje por las matemáticas y las ideas filosóficas que impulsan esta ciencia,  señalando formas y conceptos matemáticos expresados por los artistas.
En una de sus páginas aparece el matemático y astrónomo persa Abu’l-Wafa, Buzjani (940-998), que trabajaba en la Casa de la Sabiduría de Bagdad, donde escribió un texto práctico sobre las partes de la geometría útiles para los artesanos, mostando cómo construir un heptágono regular (un polígono con siete lados y ángulos iguales), acompañado del homenaje de dos matemáticos contemporáneos, Reza Sarhangi y Robert Fathauer en forma de héptagono con el nombre de Buzjani escrito siete veces en farsi, el idioma de Persia (actual Irán). Y, a partir de esta figura y otras del libro, Amy Uyematsu escribe sus poemas.

Sobre Buzjani

Además de su contribución a las matemáticas, enfocada sobre todo en el campo de la trigonometría, Abul Wafa Buzjani también estudió los movimientos de la Luna. En el año 1970 un cráter situado cerca del ecuador, en el lado oscuro de la Luna lleva su nombre.

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Why the history of maths is also the history of art?
En el libro Matemáticas y arte, Lyn Gamwell explora cómo los artistas durante miles de años han usado conceptos matemáticos, como el infinito, el número y la forma, en sus obras.

La calabaza celestial

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“Sigue la calabaza para beber
porque el viejo te está esperando
para llevarte a la libertad”

“Follow the drinking gourd” (“Sigue la calabaza para beber”) es una canción popular estadounidense que oculta un mensaje en su letra. Se dice que fue usada por los esclavos como un mapa y que seguir la ‘calabaza’ significaba marchar siempre hacia el Norte, hacia la libertad.
La calabaza celeste era el nombre en clave que daban al grupo de siete estrellas más visibles de la Osa Mayor, que apunta a la Estrella Polar, conocida también como ‘el Cazo’, ‘el Gran Cucharón’ o ‘el Carro’ y que en la noche orientaba a los fugitivos que huían hacia los estados del norte y Canadá.

La calabaza celestial

Amanece y canta la primera codorniz,
se acuesta la Osa Mayor.
El aroma de café llega de la cocina,
se levanta mi sueño
fundiéndose en el cazo
con el que calientas la leche.
Yo, como dice la canción,
“Sigo la calabaza para beber,
porque me espera el viejo
para llevarme a la libertad”.
En la radio escucho que se desploman las bolsas,
que al menos 28 personas han muerto en Damasco…
Queda esperanza
si en el claro cantan todavía las codornices,
y apuro el café
brindando por la Osa Mayor que,
entre las sábanas,
se apaga guardando la forma de tu cuerpo.
“La orilla del río es un buen camino.
Lo señalan los árboles muertos”,
dice la canción.
En la radio escucho
que las mariposas emigran más al norte
y que los abejorros están desapareciendo.
En mi cabeza dibujo una línea imaginaria
uniendo a las estrellas más brillantes del ‘Cazo’,
—un nombre que si no eres aficionado a la astronomía
carece de interés—,
y recuerdo que tengo que pedir un deseo.
¡Cómo añoro los días en los que las luciérnagas
iluminaban hasta después de medianoche
el firmamento de hierba, junto a nuestros pies!
La penumbra levanta el vuelo,
diluye los olores,
para atrapar su aroma
pongo al fuego otra cafetera,
en este hemisferio del cielo.
Esperaré a una noche sin luna
para contarte que murió el almendro
y que sus restos viajan en el río,
entre las colinas,
velados por la Estrella Polar.
Despojo al cazo de los últimos rastros de la vía láctea,
lo aclaro y enmudece el bosque.
Al norte,
el horizonte se tiñe con el color de tus zapatos,
un púrpura que desafía la tinta de los mapas,
acariciando las ventanas,
las cortinas
y parte de tu brazo mientras apagas la radio.
La magia se esconde en el cajón de los cubiertos,
envuelta en el gran cucharón,
para que el filo no hiera el canto de las codornices.
Llegó la hora de cubrir los pasos
con restos de fuego y posos de café
hasta el atardecer.

En los años anteriores a la Guerra Civil norteamericana existía una organización antiesclavista, conocida como Underground Railroad (Ferrocarril Subterráneo), formada por un grupo de blancos que ayudaba a escapar a los esclavos de las plantaciones del sur. La calabaza celeste era un mapa cantado de la ruta que se extendía desde la desembocadura del río Tombigbee, en el Golfo de México, hasta la confluencia de los ríos Ohio y Tennesse, y que duraba más o menos un año.

follow the drinking gourd

When the sun goes back
and the first quail calls
Follow the drinking gourd
The old man is a-waitin’ for
to carry you to freedom
Follow the drinking gourd.
The river bed makes a mighty fine road,
Dead trees to show you the way
And it’s left foot, peg foot, traveling on
Follow the drinking gourd
The river ends between two hills
Follow the drinking gourd
There’s another river on the other side
Follow the drinking gourd
Where the great big river meets the little river
Follow the drinking gourd
The old man is awaiting for to carry you to freedom
If you follow the drinking gourd.

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Esta entrada fue publicada originalmente en la sección de Ciencia y Poesía de Tam-Tam Press

Sirio y la máquina de H. G. Wells

sirio establoPegasovilano en la noche estrellada

El año luz es una medida de longitud —la distancia que recorre la luz en un año—. Cuando decimos que Sirio está a 8,6 años luz, significa que la luz que proviene de ella ha tardado ese tiempo en llegar a nuestros ojos nosotros. El brillo de las estrellas que vemos nos lleva al pasado del Universo.

Sirio brilla en el cielo a 8,6 años luz

Sirio brilla en el cielo nocturno,
a una distancia de 8,6 años luz,
sus fotones atraviesan el espacio
y mi retina, como la máquina de H. G. Wells,
viaja al firmamento de ocho años atrás,
cuando la estrella de Lehman Brothers todavía no había colapsado,
y Fukushima aún era una ‘isla afortunada’.
El nervio óptico conduce las partículas de luz
desde la constelación del Can Mayor a mi conciencia,
en el trayecto el templo de Bel, en Palmira, ha sido destruido.
Rodeada de miles de destellos
interpreto la noche estrellada
creando un universo sin fisuras,
en el que lo que imagino, existe.
Y encadenando las señales de luz,
casi hasta el infinito,
en una secuencia que va más allá el límite del ojo.
El viento mece la hierba cana, arrastra los vilanos,
tenues filamentos galácticos suspendidos como sílfides
en el límite de lo transparente a la luz ultravioleta.
Contemplo un resplandor que ya fue,
este destello de Sirio
coincide con la violenta explosión de la supernova 2006gy
detectada por el telescopio Chandra X-Ray
y que ocurrió en la constelación de Perseo
unos 240 millones de años antes,
cuando las flores todavía no adornaban la Tierra
y las libélulas gigantes batían sus alas entre los helechos.
Encadenando las señales de luz
tejo una red de conexiones
que se adentra a la deriva hacia el horizonte de partículas
e imagino a estas criaturas cazando a sus presas
al resplandor de las explosiones estelares del Cámbrico.
Perfilo la escena, voy atrás en el tiempo
y veo la semilla algodonosa de la hierba cana
flotando como neblina cósmica ante mis ojos.

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Ilustración de la Supernova 2006gy, en la constelación de Perseo. NASA

En septiembre 2006, el telescopio Chandra de rayos X detectó la explosión estelar más grande observada hasta entonces, la de la Supernova 2006gy, en la constelación de Perseo, alejada aproximadamente 238 millones de años luz. Los fotones de ese cataclismo comenzaron a viajar en el triásico cuando las tierras estaban unidas formando el supercontinente Pangea. El universo que vemos es una máquina del tiempo y con la ayuda de telescopios podemos retroceder hasta su infancia, cuando ni siquiera existía la Vía Láctea.

Esta entrada se publicó originalmente en la sección de Ciencia y Poesía de Tam Tam Press

Diablos azules en el mar de la Serenidad

Mares lunares

Mares lunares

Mar de la Serenidad, Mar de las lluvias, Océano de las Tormentas, Mar de las Nubes, Mar de la Crisis… y también bahías, lagos y pantanos; muchos de los nombres vienen de una época en la que se creía que la Luna influía en el humor de la gente. Este poema recorre la cartografía lunar.

Diablos azules en el mar de la Serenidad

Diablos azules en el mar de las Lluvias,
solo con tocar el cristal
el meñique ya siente la tristeza de los perros
bajo los sauces de Babilonia.
Diablos azules en el mar de las Nubes,
en el algodón que quiso ser nieve,
pero olvidó la cadencia de los copos.
Diablos azules en las líneas de la palma,
en el mar de la Humedad,
en el temblor que sostiene
la mano del verdugo de pétalos
cuando la flor inclina la cabeza.
Diablos azules en el océano de las Tormentas,
y al acariciar la porcelana,
al rozar las vetas de la madera,
una fisura, áspera al gusto, estremece.
Lunamoto en el país de las grietas.
Diablos azules en el mar de las Islas,
en los cordones que atas con nudo frágil,
como la vida.
Diablos azules en el mar de la Serenidad,
en el lago de los Sueños,
donde hibernan las fechas con el santo del día,
junto con las botellas rotas de la fiesta.
Diablos azules en el mar de los Vapores,
en la bahía del Medio,
donde, pálidos como huesos, los serenos
velan el aroma de ceniza de patchouli
en el altar de Hécate.
Diablos azules en el mar del Frío
asomando la garra tibia en el almanaque,
celestes como icebergs,
flotando sobre paisajes que vivieron épocas convulsas.
Diablos azules susurrando al menguante giboso
en el mar de la Tranquilidad,
con el canto abatido de los cárabos.
Diablos azules forrajeando en el mar de Néctar
ajustando silabas y mapas al velo del paladar
bahía del Arco Iris, lago del Olvido…
La noches saben a caramelo y mezcal
en el mar de la Crisis.
Diablos azules varados en los muelles del limbo,
inlunados en jergones de azúcar impalpable
esperando que el alba pinte el día
como un payaso triste.
Apolo XVIII

Este poema fue publicado en la sección poesía y ciencia de Tam Tam Press

Visita la luna con estos nuevos mapas se construyeron utilizando imágenes y datos topográficos de la nave Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA, que ha estado orbitando la Luna desde 2009.

Imágenes de alta resolución han revelado volcanes lunares muy pequeños volcanes de entre hace diez a 100 millones de años. Mapa I

Datos topográficos del Altímetro Láser del Orbitador Lunar (LOLA) Mapa II

A propósito de Crónicas marcianas

Mars satelite establoPegaso

Sonda orbital Mars Reconnaissance Orbiter

“Vendrán las lluvias suaves y el olor a tierra / Y el leve ruido del vuelo de las golondrinas…” dice el poema de Sara Teasdale que Ray Bradbury incluye en el relato de Crónicas Marcianas titulado “There Will Come Soft Rains” (Vendrán lluvias suaves).

Y a propósito de Crónica marcianas, la NASA anunció ayer que existen pruebas sólidas de la presencia de agua líquida en Marte. En las imágenes tomadas por la sonda orbital Mars Reconnaissance Orbiter se detectaron vetas superficiales descendentes con variaciones estacionales en las colinas marcianas, lo que se interpreta como un indicio de la existencia de corrientes de agua líquida. Con la llegada del verano al planeta rojo aparecen estos flujos lineales avanzando por sus laderas y cuando llegan las estaciones frías se desvanecen.

Las capas de estos acantilados marcianos muestran enterrados depósitos de hielo en la región polar sur de Marte cerca Ulyxis Rupes en alrededor de 72 ° S / 162 ° E. La imagen fue obtenida por la Mars Express el 15 de enero 2011 usando la Alta Resolución

Las capas de estos acantilados marcianos muestran enterrados depósitos de hielo en la región polar sur de Marte cerca Ulyxis Rupes en alrededor de 72 ° S / 162 ° E. La imagen fue obtenida por la Mars Express el 15 de enero 2011 usando la Alta Resolución

Y a propósito de Marte, vamos a recordar a Bradbury y a la poeta Sara Teasdale con un fragmento de “Vendrán lluvias suaves”

“Ya que usted no expresa su preferencia, elegiré un poema al azar”. Comenzó a oírse una suave música de fondo. “Sara Teasdale. Según recuerdo, su favorito…”
Vendrán las lluvias suaves y el olor a tierra
Y el leve ruido del vuelo de las golondrinas
El canto nocturno de los sapos en los charcos
La trémula blancura del ciruelo silvestre
Los ruiseñores con sus plumas de fuego
Silbando sus caprichos en la alambrada
Y ninguno sabrá si hay guerra
Ni le importará el final, cuando termine
A nadie le importaría, ni al pájaro ni al árbol,
Si desapareciera la humanidad
Ni la primavera, al despertar al alba,
Se enteraría de que ya no estamos.

El fuego ardía en la chimenea de piedra y el cigarro cayó en un montículo de ceniza en el cenicero.

marte

The voice said at last, “Since you express no preference, I shall select a poem at random. “Quiet music rose to back the voice. “Sara Teasdale. As I recall, your favorite….

There will come soft rains and the smell of the ground,
And swallows circling with their shimmering sound;
And frogs in the pools singing at night,
And wild plum trees in tremulous white;
Robins will wear their feathery fire,
Whistling their whims on a low fence-wire;
And not one will know of the war, not one
Will care at last when it is done.
Not one would mind, neither bird nor tree,
If mankind perished utterly;
And Spring herself, when she woke at dawn
Would scarcely know that we were gone.

The fire burned on the stone hearth and the cigar fell away into a mound of quiet ash on its tray.

Curiosity establopegaso

Robot Curiosity NASA/JPL-Caltech

Artículo de Lujendra Ojha et al., “Spectral evidence for hydrated salts in recurring slope lineae on Mars,” Nature Geoscience, AOP 28 Sep 2015