Mi danza son las Matemáticas

Poema a Emmy Noether, escrito por  JoAnne Growney

Emmy Noether

Cuando tras la muerte de la prestigiosa algebrista Amalie “Emmy” Noether, el New York Times no publicó su obituario, Albert Einstein corrigió la omisión con una carta al editor (destacando los logros de Noether) fue publicada el 5 de mayo de 1935. Además de su elogio como uno de los matemáticos más prestigiosos de todos los tiempos, Einstein dijo  de las matemáticas: “La matemática pura es, a su manera, la poesía de las ideas lógicas”. En la década de 1960, cuando me adentré en el mundo de las matemáticas, dominado por los hombres, Emmy Noether fue una de mis heroínas. Años después escribí este poema.

Mi danza son las Matemáticas

Abajo, abajo, abajo en la oscuridad de la tumba
Suavemente van, lo bello, lo tierno, lo amable;
Silenciosamente van, los inteligentes, los ingeniosos, los valientes.
Lo sé. Pero no estoy de acuerdo. Y no estoy resignado.
De “Dirge without Music” de Edna St Vincent Millay; Ofrecido por Hermann Weyl en recuerdo de Amalie “Emmy” Noether el 26 de abril de 1935 en Bryn Mawr College.

Te llamaron der Noether, como si las matemáticas
fueran solo para hombres En 1964, casi treinta años
después de tu muerte, te vi destacar
en un cartel de la Exposición Universal, “Hombres en las Matemáticas Modernas”.

Sus colegas elogiaron su brillantez, pero después
te llamaron gorda y sencilla, ruda y fuerte.
Algunos mencionaron tu amabilidad y buen humor
aunque ninguno, en su vida, admitió que era usted
la que lideró el camino del álgebra axiomática.
Directa y valiente, sin preocuparse de sí misma,
elegante de la mente, una poeta de ideas lógicas.

En una fiesta cuando tenías ocho años,
alzaste la voz para resolver un difícil acertijo matemático.
Te distingues, sin miedo.

Te seguí y te vi elegir
entre las matemáticas y otro romance.
Solo para mujeres, esta norma exclusiva.

Escuché a los padres decir: “Baila con Emmy–
solo una vez, a primera hora de la noche. Viejo Max
amigo; a tu hija le gusta bailar”.

Si el baile de una mujer son las matemáticas,
ella baila sola.

Las madres dijeron: “No se burlen. El corazón de esa extraña
es bondadoso. Ayuda a su madre en la casa
y no puede evitar tener una mente curiosa”.

Los maestros dijeron: “Es inteligente pero terca,
polémica y llamativa, una constructora de teoría
no le convencen nuestras ideas”.

Los estudiantes dijeron: “Es difícil de seguir, me aburre”.
Algunos se mantuvieron firmes y crearon nuevas álgebras
sobre sus exigentes formulaciones.

A pesar del talento de Emmy,
siempre hubo motivos
para no reconocer sus méritos
o no darle un empleo estable.
Es una pacifista, una mujer.
Ella es mujer y judía.
Su pensamiento abstracto
es femenino e incomprensible.

Hoy, los libros de historia destacan que Noether
es el matemático más grande
de su sexo. Dicen que era buena
para ser mujer.

Amalie “Emmy” Noether nació en Alemania (1882) y se educó allí; huyó de los nazis a los EE. UU. en 1933 y murió el 14 de abril de 1935 en Bryn Mawr, Pensilvania. El teorema de Emmy Noether revolucionó la física y es clave para entender la física de partículas elementales y la teoría cuántica de campos.

Este poema de JoAnne Growney, aparece en la entrada ‘Poesía de Ideas Lógicas’ del blog Intersections — Poetry with Mathematics

My Dance is Mathematics

Down, down, down into the darkness of the grave
Gently they go, the beautiful, the tender, the kind;
Quietly they go, the intelligent, the witty, the brave.
I know. But I do not approve. And I am not resigned.

From “Dirge without Music” by Edna St Vincent Millay; offered
by Hermann Weyl in a Memorial Address for Amalie “Emmy” Noether
on April 26, 1935 at Bryn Mawr College.

They called you der Noether, as if mathematics
was only for men. In 1964, nearly thirty years
past your death, I saw you in a spotlight
in a World’s Fair mural, “Men of Modern Mathematics.”

Colleagues praised your brilliance–but after
they had called you fat and plain, rough and loud.
Some mentioned kindness and good humor
though none, in your lifetime, admitted it was you
who led the way in axiomatic algebra.
Direct and courageous, lacking self-concern,
elegant of mind, a poet of logical ideas.

At a party when you were eight years old,
you spoke up to solve a hard math puzzle.
Fearless, you set yourself apart.

I followed you and saw you choose
between mathematics and other romance.
For women only, this exclusive standard.

I heard fathers say, “Dance with Emmy–
just once, early in the evening. Old Max
is my friend; his daughter likes to dance.”

If a woman’s dance is mathematics,
she dances alone.

Mothers said, “Don’t tease. That strange one’s heart
is kind. She helps her mother with the house
and cannot help her curious mind.”

Teachers said, “She’s smart but stubborn,
contentious and loud, a theory builder
not persuaded by our ideas.”

Students said, “She’s hard to follow, bores me.”
A few stood firm and built new algebras
on her exacting formulations.

In spite of Emmy’s talents,
always there were reasons
not to give her rank
or permanent employment.
She’s a pacifist, a woman.
She’s a woman and a Jew.
Her abstract thinking
is female and abstruse.

Today, history books proclaim that Noether
is the greatest mathematician
her sex has produced. They say she was good
for a woman.
This poem is included in the anthology: Strange Attractors: Poems of Love and Mathematics (A K Peters, 2008)
JoAnne-Growney.jpg

JoAnne Growney estudió álgebra abstracta en la Universidad de Oklahoma, pero ha ampliado su punto de vista para abarcar otros campos, como el arte y la literatura.
Mientras fue profesora en la Universidad de Bloomsburg en Pensilvania, -actualmente está retirada de la docencia- integró la poesía en sus clases de matemáticas, y la colección de poemas, que comenzó allí, se ha convertido en el blog  Intersecciones – Poesía con Matemáticas.
JoAnne es poeta y participa en proyectos colaborativos con artistas visuales y matemáticos, además de dedicarse a la traducción de poesía rumana.

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Ettore abandonó en Nápoles la mitad de su ausencia

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En 1938, tras tomar en Nápoles un barco hacia Palermo, el físico Ettore Majorana desapareció misteriosamente en el Tirreno. Dejó escritas dos cartas, una parece la nota de un suicida y la otra podría interpretarse como la despedida de una persona que busca comenzar una nueva vida. La versión oficial fue que se había arrojado al mar durante la travesía, pero su cadáver nunca se encontró. Ettore, literalmente, se esfumó.
Majorana se doctoró bajo la dirección de Enrico Fermi con el trabajo: La teoría cuántica de los núcleos radiactivos, y es conocido sobre todo por sus estudios en física de partículas. En 1937, propuso una ecuación que deduce de la teoría cuántica, la posibilidad de la existencia de una partícula muy especial, que es a la vez su propia antipartícula: el fermión de Majorana, y que estaría justo en la frontera entre la materia y la antimateria.

Ettore abandonó en Nápoles la mitad de su ausencia

El 27 de marzo de 1938
desapareció en el Tirreno Ettore Majorana.
Se arrojó al mar desde un barco
-esa fue al menos la versión oficial-,
pero, quizás, dimensiones extra ocultas bajo el agua
transformaron su cuerpo
en una metáfora de la partícula que amaba
y, como ella, comenzó a existir
en varios órdenes de realidad,
-un Ettore elemental con su propio anti Ettore-.
No vivo y no muerto,
tal vez superpuesto en la espuma,
abandonó en Nápoles la mitad de su ausencia
y viajó a Palermo con la otra mitad.
Dejó escrito: “el mar me rechazo sin remedio”.
Pero el tiempo leva anclas,
la incertidumbre navega
tras la estela del paquebote Tirrenia
y el espacio, como un pez volador,
duerme bajo el firmamento.
A lo lejos, el parpadeo del faro
se confunde con las escamas del cielo
y, aunque el destello es hermoso,
Ettore sabe que esa luz apenas si puede sostenerlo.
En la costa, el Vesubio da sentido a este instante.

majoranadocu
Tanto a Majorana, como a la partícula que describió, ha sido difícil seguirles el rastro. La desaparición del físico nunca se resolvió y, desde 1938, han circulado todo tipo de conjeturas, que van desde el suicidio a su huida a Sudamérica, pasando por el retiro en un convento. En los últimos años, ha cobrado fuerza el rumor de que estuvo a mediados de los años 50 en Venezuela bajo el nombre de Bini. Hay testigos, como la viuda del escritor Miguel Angel Asturias que dice haberlo conocido en Argentina, pero el misterio continúa hasta hoy.
Nessuno mi troverà Trailer

Diferentes grupos de investigación han encontrado pruebas de la existencia de estados Majorana en los cables semiconductores, un hallazgo que ha despertado gran interés, ya que estos ‘comportamientos’ podrían ser la base de los ordenadores cuánticos topológicos.

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Nexus-6 FAB21416 perfila el infinito alrededor de los ojos

Pris nexus

Nexus-6 FAB21416 perfila el infinito alrededor de los ojos

Pris: N6FAB21416 (Nexus-6, Femenino, Nivel físico A, Nivel mental B, Fecha de fabricación 2/14/16).
El ocho de los ojos de Priscilla Stratton
se tambalea,
duerme con el infinito
soñando en rótulos de neón ovejas eléctricas.
Vendrán nieves suaves
y se fundirán en la cuenca de Newton.
Vendrán lluvias suaves
titilando en los carteles luminosos
como luciérnagas cósmicas.
Pero el agua siempre se inclina a la tristeza,
la mirada oblicua de las maquinas melancólicas
vislumbra topografías de otros mundos
en anuncios de Coca Cola que semejan nebulosas.
La ciudad de Los Ángeles ronronea zalamera y salvaje,
y, en el iris de Nexus- 6 FAB21416,
Tyrell Corporation detecta huellas de líneas espectrales,
letras enlazadas como tenues filamentos galácticos,
espirales tipográficas de fuentes
que no se ajustan exactamente a la Spencerian Script.
Una mujer pálida, como el queso de luna,
sonríe desde la fachada,
mientras Los Ángeles asoma la garra,
arrancando fechas a corderos fluorescentes
hibernados junto al santo del día.
La lluvia es un pasajero sin memoria
que predice el comportamiento de las lágrimas,
Pris perfila de nuevo el infinito alrededor de los ojos,
el recuerdo es inerte
y el parpadeo sigue la regla del octeto,
organizándose como los gases nobles.

ojo

Una forma muy avanzada de detector de mentiras que mide contracciones del músculo del iris y la presencia de partículas invisibles flotantes emitidas por el cuerpo. El fuelle fue diseñado para esta última función y le da a la máquina el aire amenazante de un insecto siniestro. La VK se usa principalmente por los Blade Runners para determinar si un sospechoso es verdaderamente humano al medir el grado de empatía de sus respuestas a través de preguntas y declaraciones cuidadosamente fraseadas.

Descripción del manual de prensa original de 1982 de Blade Runner.

Número π, David Jou

nuneropi-jou

Antes de la primera danza, ¿existió el perímetro?
Los astros
no miden el camino que recorren,
en el círculo de las olas
el agua ignora al agua y cada punto sigue las leyes,
con inercia.
Hasta que alguien dividió por vez primera
el perímetro del círculo y el diámetro,
y nació, inalcanzable, el número π
y fue como un rayo en una sala de espejos,
omnipresente,
ocupando las cúpulas celestes,
el período de los péndulos, el volumen de las estrellas,
la energía de la luz en equilibrio,
los saltos de los electrones en los átomos,
hasta perder su eco de pasos descalzos sobre la arena.

El nombre π

Abans de la primera dansa, hi hagué perímetre?
Els astres
no compten el camí que fan,
als cercles de les ones
l’aigua ignora l’aigua i cada punt segueix les lleis,
inertament.
Fins que algú va preguntar-se a la vegada
pel perímetre del cercle i el diàmetre
i va néixer, inabastable, el nombre π,
i va ser com un llampec en una cambra de miralls,
omnipresent,
ocupant les cúpules celests,
el període dels pèndols, el volum de les estrelles,
l’energia de la llum en equilibri,
els salts dels electrons dintre dels àtoms,
fins a perdre el seu ressó de passos nus sobre la sorra.

escrituras-del-universo

El número π

A Pilar Bayer
A F Walter Mayerstein

3 La longitud de la circunferencia,
la longitud del diámetro:
dejémonos llevar por la fuerza su cociente,

1 siempre el mismo, constante, eterno,

4 tres coma catorce,
tres coma catorce dieciséis,
primeros balbuceos de un río infinito
de decimales sin período, siempre nuevos,

1 único e infinito, único y diverso,

5 tres coma catorce,
el recuerdo escolar de tantos cálculos,
tres coma catorce dieciséis,
el recuerdo de números en clave,
como barcos en un puerto,

9 humeantes, a punto de partir
río abajo, mientras el agua fluye
hecha números y caricia,
y el lomo de los cocodrilos de las preguntas
que van haciendo los matemáticos
anuncia ya todo tipo de peligros:
es fácil que una de ellas os pille
en sus mandíbulas plagadas de agudezas
y os arranque años de vida con un problema,

2 el área del círculo
dividida por el cuadrado del radio

6 seductor, desafiante,
muy difícil de resolver,
pero tan atractivo que ni siquiera os déis cuenta
de que estáis quemando en él la vida,
de tan adentro como os ha entrado
aquella pregunta que tan pocos pueden comprender,

5 y los cinco sentidos se ponen al acecho
de algo más allá de los cinco los sentidos,
de las extrañas propiedades de un número
llamado irracional y que desborda la razón,
pero que está en el fondo de la razón del universo.

3 El primer problema: calcularlo,
obtener más y más decimales,
cada vez más decimales,

5 penetrando cada vez más en un mundo
que ya no pertenece al universo de la medida
–si medís las longitudes
de circunferencias reales, de diámetros reales,
y obtenéis su cociente,

8 sólo hallaréis dos decimales, tres decimales,
quizás cuatro decimales del número
(lo que sabían los egipcios):
los otros quedarán más allá
de los límites de la precisión de la medida-;
una definición, pues, que parece tan simple,
–un cociente de dos longitudes que estáis viendo
dibujadas en el papel–

9 y lleva, en cambio, a un desbordamiento de decimales.
¿Y cómo han calculado tantos decimales?
Durante más de dos mil quinientos años,
los que se atrevieron a embarcarse en la aventura,
siguiendo los pasos del gran Arquímedes,
inscribían polígonos en un círculo,
decágonos, dodecágonos, pentadecágonos,
polígonos de más y más lados,
y calculaban su perímetro

7 y lo dividían por el diámetro del círculo circunscrito;
naturalmente, cuanto más lados,
más se aproxima el polígono a la circunferencia
y más precisión se consigue en los decimales,
pero también encontraban
más y más dificultades;
parece duro, lo sé,

9 parece árido, lo sé,
pero también sé ver los atractivos
de navegar por un río en una selva espesa,
sin saber cómo será su curso un poco más allá,
ahora lento –decimales pequeños–,
ahora rápido –decimales grandes–,
siempre fluyente pero siempre impredictible:
¿cuál será el siguiente decimal?
¿Valdrá dos?, ¿valdrá cinco?, ¿valdrá nueve?

3 no hay manera de saberlo,
salvo que hagáis el cálculo;
¿cuál será el valor del decimal quinquagésimo?

2 el área de la esfera
dividida por cuatro veces el cuadrado del radio,

3 no hay otra manera de saberlo
que hacer todos y cada uno de los cálculos
que conducen hasta este decimal,

8 es decir, calcular todos los decimales anteriores
sin saltarse ni uno
–como en el tiempo de nuestra vida:
no hay otra manera de saber
lo que pasará dentro de un año
que vivir día a día todo el año,
hora a hora, minuto a minuto todo el año,
un tiempo, pues, diferente del tiempo de los astros,

4 previsible a largo plazo.
Pero sigamos con los decimales del número π:
el método de los polígonos se hace largo y fatigoso:
¿habría forma de hallar un camino más rápido?

6 John Wallis, hacia mil seiscientos ochenta,
encuentra (en Oxford) que π puede ser expresado
-tomad nota-
como el doble del producto de los cuadrados
de todos los números pares
dividido por el producto de los cuadrados

2 el volumen de la esfera
dividido por cuatro tercios del cubo de su radio,

6 de todos los números impares;
parece misterioso, lo sé,
no es evidente, ni fácil de demostrar,
pero es un salto, ¿no lo véis?:
hemos pasado, por primera vez en dos mil años,
de la geometría a la aritmética,

4 vemos el número π con una luz diferente,
nos cuesta reconocer en este cociente
de productos de números
aquel cociente de longitudes inmediatas,

3 tan directamente visibles y sensibles,
y ahora nos parece arisco y misterioso,
pero su cálculo se ha hecho más fácil,

3 más y más decimales;
el proceso se acelera todavía más
cuando se hallan otras formas aritméticas

8 de escribir el número π, :
como suma de potencias,
como suma de inversos de potencias,
como raíz de sumas de inversos de potencias…
Pero se necesita, para eso,
afinar los instrumentos de las matemáticas,
inventar las derivadas,
inventar las integrales

3 –¿inventar o descubrir?:
observad que son conceptos diferentes
que suponen, también, ideas muy diversas

2 dos veces el producto de los cuadrados de todos los pares
dividido por el producto de los cuadrados de todos los impares

7 sobre qué son los números y la mente–,
inventar series de Taylor,
inventar series de Fourier,
inventar muchos otros procedimientos
que no quiero mencionar para evitar
que este escrito deje de ser lo que quiero:
un poema, en cierta forma, y no una lección

9 de matemáticas o historia
–por eso no hablo de otras propiedades
del número π, como la transcendencia,
ni doy ningún detalle de lo que digo.
No hablo de fórmulas concretas,
sino de emociones que he sentido,
y que antes que yo han sentido otros,
y que sentirán muchos otros cuando ya no esté,
emociones de belleza y de vértigo

5 de viaje y de aventura,
de esfuerzo, de derrota, de victoria,
de rebeldía, de perseverancia,
de fusión con el mundo y de lejanía del mundo,
que algún día también sentiréis vosotros

0

2 el área de la elipse,
dividida por el producto de sus ejes,

8 si pensáis, con detalle, en este número
o en otros números que le son familiares
–la raíz cuadrada de dos, por ejemplo,
es decir, el cociente de la diagonal
y el lado de un cuadrado,
cociente irracional
que amargó la vejez de Pitágoras,
quien había enseñado que el mundo

8 estaba hecho de números puramente racionales
–pero ¡qué ironía, que dos formas,
el círculo y el cuadrado, que encontramos por doquier,
rehúsen expresarse en estos números!.
Pero podéis preguntaros más cosas
que cuál será el siguiente decimal:
con los ordenadores, el proceso se ha acelerado
enormemente y conocemos ya

4 miles de decimales,
en lugar de los quinientos a que se había llegado
con el ingenio y las fuerzas estrictamente humanas;
así, pues, suponed que ya tenemos

1 miles de decimales,

9 todos ellos irrelevantes a efectos prácticos,
salvo los cinco primeros o, como mucho,
de los quince o veinte primeros, hilando fino.
Os podéis preguntar por la abundancia
relativa de las diversas cifras:
la del uno, la del dos, la del tres, la del cuatro,
la del cinco, la del seis, la del siete, la del ocho,
la del nueve, la del cero.
Pues bien: se comprueba –pero mucho antes

7 de que esto hubiera sido comprobado ya lo había demostrado
Borel y otros matemáticos–
que la abundancia relativa de las diversas cifras
es la misma,
que la abundancia relativa de todos los grupos de dos cifras
–quince, veintitrés, noventa y cinco, por ejemplo–
es la misma

1 que la abundancia relativa de todos los grupos de tres cifras

6 –ciento veintiuno, quinientos veintitrés, pongamos por caso-
es la misma,
y así sucesivamente para grupos
de más y más cifras;
en otras palabras: es seguro
que en los decimales de π, encontraréis la fecha

9 de vuestro nacimiento
(23-10-1953, en mi caso,
o bien 31-4-1592, si nos fijamos
en las siete primeras cifras de pi)
y también la fecha de vuestra muerte
(que no sabréis reconocer,
como en mi caso),
y vuestro número de teléfono;
más aún: si designamos las letras mediante números

3 -1 la A, 2 la B, 3 la C, 4 la D
y así sucesivamente–
sabed desde ahora que vuestro nombre está escrito

9 en los decimales del número π, ,
y que en algún lugar del número π, podéis hallar,
juntos, vuestro nombre y el de vuestro amor
y el nombre de vuestros hijos,
y las fechas del nacimiento y de la muerte
de cada uno de vosotros
Es vertiginoso, ciertamente, pero he de decir
que al lado de vuestro nombre también está escrito
el nombre de cualquier hombre o mujer

9 que hayan existido o que nunca existirán:
es, pues, vertiginoso y fútil:
está toda vuestra historia
pero también todas las otras posibles historias
que habríais podido vivir,
todos los otros amores
que hubierais podido tener,
de manera que lo dice todo y nada,
como algunos oráculos antiguos,

3 o como pasa a menudo cuando se habla demasiado.
Si miráis el número π, después de haber leído
este poema, os parecerá, quizás, vertiginoso,

7 como un pozo sin fondo, como un infinito
que se despliega ilimitadamente delante vuestro,
pero moriréis antes de haber podido leer
una mínima parte de sus decimales.
En el número π, hay el reposo y el movimiento
(como en el círculo),
la eternidad y el tiempo

5 (como en Dios),
la finitud y la infinidad
(como en el universo),
la armonía y el caos
(como en el mundo):

1 una definición breve y precisa,

0

5 y una inacabable sucesión de decimales
que no repiten su orden en ningún período.
Pero hay casos aún más inquietantes:
números que no es posible definir,
retahílas infinitas de decimales

8 colocados al azar, al puro azar,
números, pues, que nunca podréis reducir
a una definición breve y concisa,
como π, o raíz de dos,
sino números que son movimiento sin reposo,
caos sin armonía, tiempo sin eternidad,
números que ni tan sólo podemos pronunciar,
números que nos recuerdan que el mundo es inefable,

2 la longitud de la circunferencia
dividida por dos veces el radio

9 y por eso conviene que, de vez en cuando,
la poesía hable de esta clase de números
que comparten con ella los límites del lenguaje,
y quien sabe si del mundo,
tal como los números hablan en ella
mediante los acentos, las sílabas, las estrofas.
O quizás son números que no pueden existir
si es que el mundo, en el fondo, es palabra
–no nuestra, claro está, sino de un Dios

7 que hubiera querido hacerse palabra a la medida
de nuestra limitada capacidad de escucha–,
pero esto nos conduciría a otros derroteros
–los de Dios y de su presencia
en el mundo y en nosotros–
que convendría no esquivar como lo hacemos,
tan desdeñosamente, en estos tiempos.

4 Pero me detengo aquí
y doy por acabado este poema
–de hecho, inacabado y discursivo–,
sabiendo, empero, que el número π, sigue,

9 caudaloso como todos los ríos juntos,
con más cifras que gotas el Nilo o el Ganges,
el Volga o el Amazonas,
con más cifras que granos de arena
hay en todas las playas de la Tierra,
con más cifras que átomos hay
en todos los planetas del sistema solar,
y rehusando siempre un orden claro y repetitivo,
como un río espumoso y turbulento, infinito,

4 pero también lento, sutil, discreto,
modesto en su apariencia
pero con más propiedades que oro hay
en las minas del mundo,

4 o hasta que Dios se canse de él y diga basta,
y haga terminar el universo por la fatiga
de tener que soportar números como éste,
el número π.

David Jou, Les Escriptures de l’univers  Este poema en su versión original en catalán puede leerse en este enlace.

“La tarea de divulgador y ensayista científico ha tenido para mí el aliciente de situarse entre mis dos actividades principales: la física y la poesía. La física me ha proporcionado el conocimiento; la poesía, cierta sensibilidad por la vertiente humanística”. David Jou es catedrático de Física de la Materia Condensada de la Universidad Autónoma de Barcelona, especializado en termodinámica y mecánica estadística de procesos irreversibles, área en que ha publicado unos doscientos artículos en revistas internacionales y varios libros.

El Día de Pi, Pi Day

sin-pi-no-soy-nada

El 14 de marzo es el día internacional de π y en España la iniciativa “Sin π no soy nada’ organiza diferentes actividades y propuestas que puedes consultar en el programa y secciones de la web, como EnRÉDate con π y Cafés con π o certamen π.

 

Titán de Diane Ackerman

titan_luna_saturno

Titán, la enigmática luna de Saturno
En Titán, calentado por una manta de hidrógeno,
los volcanes helados arrojan amoniaco
arrancado de un corazón gélido. Lavas
líquidas y heladas sostienen un imperio
más grande que Mercurio, y que se parece un poco
a la primitiva Tierra: llanuras asfálticas y calientes
estanques minerales. Pero
cómo me gustaría tomar las aguas de Titán, bajo
ese cielo surcado por el humo
donde el suelo está borroso por la neblina rojo cereza
y arriba, como vientres flotantes,
nubes
elevándose y moviéndose, de las que llueve
sopa primigenia, mientras la vida espera en las alas.
Diane Ackerman

Titan, the enigmatic moon of Saturn
On Titan, warmed by a hydrogen blanket,
ice-ribbed volcanoes jet ammonia
dredged out of a glacial heart. Liquid
and frozen assets uphold an empire
bigger than Mercury, and even a little
like primitive Earth: asphalt plains and hot
mineral ponds. But
how I’d like to take the waters of Titan, under
that fume-ridden sky,
where the land’s blurred by cherry mist
and high above, like floating wombs,
clouds
tower and swarm, raining down primeval
bisque, while life waits in the wings.
Diane Ackerman versión en inglés.

venus-magallanes

Venus

Bajo llave y perpetuo,
un silbido giratorio
de rayas blancas
a su alrededor; tafetán
una toca como el manto de una monja;
Una voluptuosa fulana con una boa rosa;
Momia con negros
sedimentos disecados en su interior; estrella avispa
para los galileos Mayas;
Un paciente ambulatorio
Envuelto en gasa postoperatoria;
Cleopatra en agosto-
Su carne ondulada
en un espejismo de calor
a años luz
de Alejandría;
Pulpa blanca pegajosa
con forma de espiga
a través del vientre de una larva;
La perfecta cortesana:
servicial, insensible,
plegada con enigmas,

Venus silenciosamente muta
En su torre de marfil.

En lo profundo de este
libidinoso albedo
hay temperaturas tan altas
que hierve el plomo,
presiones
90 veces más rigurosas
que las de la Tierra.
Y a pesar de las capas de nubes
y de los estratos de calina
parecen respirar
como fuelles gigantes,
que exhalan y suspiran
cada 4 días,
el capullo venusiano
no es una alegre crisálida
que cría una libélula
o que infunde vida
a una retraída larva
sino una jadeante atmósfera
de cuarenta millas de grosor
de ácido sulfúrico, clorhídrico
y fluorhídrico
transpirando todo
como un terrario global,
letal, ácido, absorto en sí mismo.
Ningún musgo esfagno
Ni helecho polipodio por aquí
Donde los vapores candentes
Y la bilis rosada
recuerdan el incendio
con el que comenzó el Universo.

Diane Ackerman. The Planets: A Cosmic Pastoral

dianeackerman

María Cegarra

María Cegarra Salcedo (1903 – 1993) la primera mujer perito químico de España y poeta pionera en el uso de motivos científicos y técnicos en su poesía.
maria-cegarra

Hidrocarburos que dais la vida: Sabed, que se puede morir
Aunque sigáis
Reaccionando; porque no tenéis risa ni aliento, ni mirada, ni
Voz. Solo cadenas.

@@@@@@@@@@@
He sido
una sencilla profesora de química.
En una ciudad luminosa del sureste.
Después de las clases contemplaba el ancho mar.
Los dilatados, infinitos horizontes.
Y los torpedos grises de guerras dormidas.
He quemado mis largas horas en la lumbre
de símbolos y fórmulas. Junto a crisoles
de arcilla al rojo vivo hasta encontrar la plata.
No he descubierto nada.
No tengo ningún premio.
A Congresos no asistí.
Medallas y diplomas
nunca me fueron dados.
Minúscula sapiencia para tan grandes sueños.
Pequeñez agobiante para inquietudes tantas.
Y rebelde ha surgido, como agua en desierto,
el manantial jugoso, intenso, apasionado,
-dulce herencia entrañable- que tiene la riqueza
de llenar de poesía tan honda desolación.

@@@@@@@@@@@@@@@@
Fórmulas son, no tengo otros tesoros
pero les pongo vida para que tú las sientas
Todas van en la cuartilla
ingrávidas
Fácilmente se ocultan
hay un tesoro en esas letras
que yo sola veo y comprendo.

@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@

Con dos letras y un número,
el agua en la pizarra muriéndose de sed.
La primavera penetraba en el aula
abriendo sus inmensas pupilas de universo.
Arrebatando la calma y el sosiego
con su caliente aliento de vitales sorpresas.
Un dorado abejorro, irónico, zumbón,
entregaba su vuelo
a la gota de linfa desecada.
Insistía en borrar el esqueleto de tiza
indiferente.
y surgieron, los vi, os lo aseguro,
manantiales rotundos.
Rumorosos torrentes.
Lagos serenos, mares.
Balsas verdes con mirada de hombre.
Ríos desafiando orillas.
Caprichosos arroyos…
y la lluvia sutil y dulce
para el sofoco de la tierra.

Yo puse mis lágrimas.
Las guardadas lágrimas amargas.

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Sentí una honda tristeza
al suspender al alumno vestido de negro.
Era como un árbol quemado.
Pantalón de hulla.
Jersey de grafito.
El cabello recordaba la turba.
Lignito en los zapatos.
Los ojos de azabache.
En un dedo un diamante
sus destellos lanzaba…
Presentó las cuartillas en blanco
sin escribir una palabra
del tema del carbono.
¡Cuánta tristeza sentí al suspenderle
siendo él yacimientos!
María Cegarra, amiga de Miguel Hernández, éste le dedicaría el soneto de El rayo que no cesa, “para mi queridísima María Cegarra con todo el fervor de su Miguel Hernández”.

Lengua poética y lengua técnica: creación y ciencia de Pilar Díez de Revenga, Universidad de Murcia

11 de febrero poesía y ciencia

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El 11 de febrero ha sido declarado por la Organización de Naciones Unidas (ONU) como el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, el blog Establo de Pegaso se une a la celebración con una breve antología de poesía y ciencia escrita por mujeres.
Comienzo con dos poemas de Adrienne Rich, Planetarium y Poder; el primero inspirado en la astrónoma Caroline Herschel y el segundo en la científica Marie Curie. La selección continúa con Materia oscura y energía oscura de Alicia Ostriker, dedicado a Vera Rubin, la astrofísica que aportó las primeras evidencias de la existencia de la materia oscura.
La poeta y ensayista Diane Ackerman combina literatura y ciencia; en su obra Los Planetas: Una Pastoral Cósmica, realiza un recorrido lírico por el Universo y sus fenómenos. Titán, la enigmática luna de Saturno y Venus son dos de sus poemas. Sigo con Los naturalistas de Alison Hawthorne, la química y poeta española María Cegarra, pionera en el uso de motivos científicos y técnicos en su poesía; el número Pi de Wislawa Szymborska y uno propio Oscura era la noche, fría estaba la Tierra sobre la aventura de las Voyagers.

caroline-herschel-sello

Planetarium de Adrienne Rich

Inspirado en Caroline Herschel (1750-1848),
astrónoma, hermana de William, y en otras…

Una mujer con apariencia de monstruo
un monstruo con apariencia de mujer
son frecuentes en el cielo
una mujer «en la nieve
entre relojes e instrumentos
o midiendo el suelo con varas»
descubriendo a sus 98 años
ocho cometas
Sobre ella, que gobernó la luna
como sobre nosotras
levita en el cielo nocturno
viajando muy lejos con lentes brillantes
Galaxias de mujeres, cumpliendo
penitencia por su impetuosidad
nervios gélidos
en esos espacios de la mente
Un ojo
«viril, preciso y absolutamente seguro»
desde las oscuras telarañas de Uranusbor
encuentra la NOVA
cada impulso de la luz estalla
desde el centro
volando como nuestra vida
Tycho susurra al fin
«Que no parezca que he vivido en vano»
Lo que vemos, vemos
la visión está cambiando
la luz que marchita una montaña
y le permite a un hombre vivir
Los latidos del pulsar
el corazón exudando por el cuerpo
El impulso de radio
que viaja desde Taurus
Estoy bombardeada pero aun así me yergo
He permanecido de pie toda la vida en medio
de la trayectoria directa de una serie de señales
el más transmitido precisamente el más
intraducible lenguaje en el universo
Soy una nube galáctica tan profunda tan intrincada
que una onda de luz tardaría 15
años en llegar hasta mí. Y ha sucedido.
Soy un instrumento con forma
de mujer intentando traducir pulsaciones
a imágenes para aligerar el cuerpo
y reconstruir la mente.
Adrienne Rich “Planetarium” de The Fact of a Doorframe: Selected Poems 1950-2001.
Planetarium

Thinking of Caroline Herschel (1750—1848)
astronomer, sister of William; and others.

A woman in the shape of a monster
a monster in the shape of a woman
the skies are full of them
a woman ‘in the snow
among the Clocks and instruments
or measuring the ground with poles’
in her 98 years to discover
8 comets
she whom the moon ruled
like us
levitating into the night sky
riding the polished lenses
Galaxies of women, there
doing penance for impetuousness
ribs chilled
in those spaces of the mind
An eye,
‘virile, precise and absolutely certain’
from the mad webs of Uranusborg
encountering the NOVA
every impulse of light exploding
from the core
as life flies out of us
Tycho whispering at last
‘Let me not seem to have lived in vain’
What we see, we see
and seeing is changing
the light that shrivels a mountain
and leaves a man alive
Heartbeat of the pulsar
heart sweating through my body
The radio impulse
pouring in from Taurus
I am bombarded yet I stand
I have been standing all my life in the
direct path of a battery of signals
the most accurately transmitted most
untranslatable language in the universe
I am a galactic cloud so deep so invo-
luted that a light wave could take 15
years to travel through me And has
taken I am an instrument in the shape
of a woman trying to translate pulsations
into images for the relief of the body
and the reconstruction of the mind.
Adrienne Rich, “Planetarium” from The Fact of a Doorframe: Selected Poems 1950-2001.

marie

Poder

Vida en los sedimentos de tierra de nuestra historia
Hoy una excavadora sacó a la luz de un flanco de tierra desmoronada
una botella color ámbar perfecta con un remedio
centenario para la fiebre o un tónico para la melancolía
para vivir en esta tierra en los inviernos de este clima.
Hoy leía sobre Marie Curie:
debe haber sabido que enfermaba de radiación
su cuerpo bombardeado durante años por el elemento
que ella misma había purificado.
Parece que negó hasta el final
el origen de las cataratas de los ojos
de la piel agrietada y supurante de las yemas de los dedos
hasta que ya no pudo sostener un tubo de ensayo o un lápiz.
Murió como mujer famosa negando
sus heridas
negando
que sus heridas provenían de la misma fuente que su poder.
Power – Poem by Adrienne Rich en inglés.

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Alicia Ostriker

verarubinandromeda

Materia oscura y energía oscura
Mi marido dice que la materia oscura es una realidad
no solo una teoría inventada por computadoras adolescentes
puede probar que existe y está en todas partes
formando halos invisibles alrededor de todo
y de alguna manera debido a la gravedad
sosteniendo todo libremente unido
la forma en que un niño quiere escapar de sus padres
y no quiere … ¿qué es eso?
no sabemos lo que es pero sabemos que es real
la forma afectuosa en que nuestros padres y madres
siguieron con furia órbitas fijas alrededor
uno del otro como ratones en una pista
la manera en que cada átomo humano y cada átomo
corre a través del espacio envuelto en su invisible
halo, esta gran sombra, es la oscura materia oscura
amor, mientras que las galaxias
en la riqueza de sus feroces burbujas protectoras
se miran una a la otra
incapaz de cesar
orgullosamente
retrocediendo.
Poema de Alicia Ostriker dedicado a la astrofísica Vera Rubin.

dark-matter

Dark Matter and Dark Energy

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Diane Ackerman

Cassini-Titan-summer-2013.jpg

Titán, la enigmática luna de Saturno

En Titán, calentado por una manta de hidrógeno,
los volcanes helados arrojan amoniaco
arrancado de un corazón gélido. Lavas
líquidas y heladas sostienen un imperio
más grande que Mercurio, y que se parece un poco
a la primitiva Tierra: llanuras asfálticas y calientes
estanques minerales. Pero
cómo me gustaría tomar las aguas de Titán, bajo
ese cielo surcado por el humo
donde el suelo está borroso por la neblina rojo cereza
y arriba, como vientres flotantes,
nubes
elevándose y moviéndose, de las que llueve
sopa primigenia, mientras la vida espera en las alas.

Diane Ackerman

Titan, the enigmatic moon of Saturn

On Titan, warmed by a hydrogen blanket,
ice-ribbed volcanoes jet ammonia
dredged out of a glacial heart. Liquid
and frozen assets uphold an empire
bigger than Mercury, and even a little
like primitive Earth: asphalt plains and hot
mineral ponds. But
how I’d like to take the waters of Titan, under
that fume-ridden sky,
where the land’s blurred by cherry mist
and high above, like floating wombs,
clouds
tower and swarm, raining down primeval
bisque, while life waits in the wings.

Diane Ackerman versión en inglés

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Venus

Bajo llave y perpetuo,
un silbido giratorio
de rayas blancas
a su alrededor; tafetán
una toca como el manto de una monja;
Una voluptuosa fulana con una boa rosa;
Momia con negros
sedimentos disecados en su interior; estrella avispa
para los galileos Mayas;
Un paciente ambulatorio
Envuelto en gasa postoperatoria;
Cleopatra en agosto-
Su carne ondulada
en un espejismo de calor
a años luz
de Alejandría;
Pulpa blanca pegajosa
con forma de espiga
a través del vientre de una larva;
La perfecta cortesana:
servicial, insensible,
plegada con enigmas,

Venus silenciosamente muta
En su torre de marfil.

En lo profundo de este
libidinoso albedo
hay temperaturas tan altas
que hierve el plomo,
presiones
90 veces más rigurosas
que las de la Tierra.
Y a pesar de las capas de nubes
y de los estratos de calina
parecen respirar
como fuelles gigantes,
que exhalan y suspiran
cada 4 días,
el capullo venusiano
no es una alegre crisálida
que cría una libélula
o que infunde vida
a una retraída larva
sino una jadeante atmósfera
de cuarenta millas de grosor
de ácido sulfúrico, clorhídrico
y fluorhídrico
transpirando todo
como un terrario global,
letal, ácido, absorto en sí mismo.
Ningún musgo esfagno
Ni helecho polipodio por aquí
Donde los vapores candentes
Y la bilis rosada
recuerdan el incendio
con el que comenzó el Universo.

Diane Ackerman. The Planets: A Cosmic Pastoral

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Alison Hawthorne

alison-hawthorne-establopegaso

Los naturalistas
Cuando los naturalistas
ven un montón de excrementos,
corren hacia ellos
como si una rara orquídea
hubiera florecido en su camino.
Desmenuzan
los zurullos desecados
recuperan un grueso
pelo negro de jabalí
o la cáscara de un piñón
como si desenterraran gemas.
Se arrodillan
la nariz en las flores,
a un micrómetro de distancia- flores del vientre,
les llaman, porque se aprecia mejor
lo que hay debajo
si se está acostado. Lomatium,
calabaza búfalo, criptógamas
para ellos son indicios de
parte de la memoria genética
fosilizada en sus cerebros,
una antigua música que intentan
recordar porque,
a pesar de que no pueden
escuchar la melodía, saben
que la podrían cantar
que incluso su propia naturaleza
ira, lujuria, muerte
y terrores parecerían
tan hermosos como las
algas endolíticas
que liberan nitrógeno
en las rocas para que
los enebros puedan ordeñarlas.

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María Cegarra Salcedo (1903 – 1993) la primera mujer perito químico de España y poeta pionera en el uso de motivos científicos y técnicos en su poesía.

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Hidrocarburos que dais la vida: Sabed, que se puede morir
Aunque sigáis
Reaccionando; porque no tenéis risa ni aliento, ni mirada, ni
Voz. Solo cadenas.


La química lo afirma; pero se engaña. No existe la saturación


He sido
una sencilla profesora de química.
En una ciudad luminosa del sureste.
Después de las clases contemplaba el ancho mar.
Los dilatados, infinitos horizontes.
Y los torpedos grises de guerras dormidas.
He quemado mis largas horas en la lumbre
de símbolos y fórmulas. Junto a crisoles
de arcilla al rojo vivo hasta encontrar la plata.
No he descubierto nada.
No tengo ningún premio.
A Congresos no asistí.
Medallas y diplomas
nunca me fueron dados.
Minúscula sapiencia para tan grandes sueños.
Pequeñez agobiante para inquietudes tantas.
Y rebelde ha surgido, como agua en desierto,
el manantial jugoso, intenso, apasionado,
-dulce herencia entrañable- que tiene la riqueza
de llenar de poesía tan honda desolación.

De “Desvarío y fórmulas”
Amiga de Miguel Hernández, éste le dedicó el soneto de El rayo que no cesa, “para mi queridísima María Cegarra con todo el fervor de su Miguel Hernández”

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Wislawa Szymborska

wislawa

El número Pi de Wislawa Szymborska
El admirable número Pi
tres coma uno cuatro uno.
Las cifras que siguen son también preliminares
cinco nueve dos porque jamás acaba.
No puede abarcarlo seis cinco tres cinco la mirada,
ocho nueve ni el cálculo
siete nueve ni la imaginación,
ni siquiera tres dos tres ocho un chiste, es decir, una comparación
cuatro seis con cualquier otra cosa
dos seis cuatro tres de este mundo.
La serpiente más larga de la tierra suma equis metros y se acaba.
Y lo mismo las serpientes míticas aunque tardan más.
El séquito de digitos del número Pi
llega al final de la página y no se detiene,
sigue, recorre la mesa, el aire,
una pared, una hoja, un nido de pájaros, las nubes, hasta llegar
directo al cielo,
perderse en la insondable hinchazón del cielo.
¡Qué breve la cola de un cometa, cual la de un ratón!
¡Qué endeble el rayo de un astro si se curva en la insignificancia
del espacio!
Mientras aqui dos tres quince trescientos diecinueve
mi número de teléfono la talla de tu camisa
el año mil novecientos sesenta y tres sexto piso
el número de habitantes sesenta y cinco céntimos
dos pulgadas de cintura una charada y un mensaje cifrado
que dice vuela mi ruiseñor y canta
y también se ruega guardar silencio,
y se extinguirán cielo y tierra,
pero el número Pi no, jamás,
seguirá su camino con su nada despreciable cinco
con su en absoluto vulgar ocho
con su ni por asomo postrero siete,
empujando, ¡ay!, empujando a durar
a la perezosa eternidad.
Wislawa Szymborska (Prowent, 1923 – Cracovia, 2012)

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Elena Soto

discooro.jpg

Oscura era la noche, fría estaba la Tierra
“Oscura era la noche, fría estaba la Tierra”,
el blues de ‘Blind’ Willie Johnson,
junto con el canto nocturno de los navajos
y los latidos del corazón de Ann Druyan
ya han cruzado el Cinturón de Kuiper.
—La NASA anunció que la Voyager 1
dejaba atrás la heliopausa, abandonando el Sistema Solar—.
Desamparados en la Vía Láctea,
arropados tan solo por gas ionizado,
los esquemas de ADN y las leyes de Newton
duermen su letargo cósmico
en los surcos del disco de oro de la Voyager
con otros ‘grandes éxitos’ del Planeta.
Escucho el gemido de la guitarra
mientras oscurece en esta parte de la Tierra,
y el verano se debilita, como la señal de la Voyager.
La luna mengua,
y el lamento de ‘Blind’ en las calles de Beaumont,
se desplaza hacia la nube de Oort,
—en unos 40.000 años se aproximará a la constelación de la Jirafa—.
Entre rasgueo y rasgueo,
repaso el inventario que vaga en el abismo
y que intenta explicar “a quién corresponda”
la deriva continental, la evolución de los vertebrados
o el endemoniado tráfico de una ciudad en hora punta.
En la carátula,
una descripción del lugar de nuestro planeta en la Galaxia,
un átomo de hidrógeno
y las instrucciones de uso y manejo del disco.
“Dark was the night, cold was the ground”
(Oscura era la noche, fría estaba la Tierra),
Un blues desvalido en la frontera.
Voz profunda adentrándose en el espacio profundo,
mensajera frágil “en el áspero camino hacia las estrellas”.

Elena Soto

En la web 11 de febrero aparecen todas las actividades que se celebrarán desde el lunes 6 de febrero al domingo 19 de Febrero de 2017.

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