Relatividad de Sarah Howe

Sarah Howe
Relatividad

A Stephen Hawking

Cuando nos despertamos, con la piel erizada por el pánico, en la oscuridad
nuestras pupilas buscan a tientas la forma de las cosas conocidas.

Los fotones libres de las rendijas como galgos en la pista
revelan la doble naturaleza de la luz en sus sombras proyectadas

rayando la tenue pared de un laboratorio, ya no son partículas
y como una onda se despiden de todas las certezas.

Pero ¿dónde está la certeza en un universo con efecto doppler
como el grito de una sirena a media noche? Se dice

que un destello visto desde dentro y fuera de un tren a toda velocidad
puede explicar por qué el tiempo se dilata como una tarde perfecta;

predice agujeros negros donde las líneas paralelas se cruzarán,
cuyos horizontes son sombríos incluso para la luz de las estrellas,

curvados en sus trayectorias. No puedo dejar decirlo.
Si hemos llegado tan lejos pensando esto ¿no podrían nuestros ojos habituarse a la oscuridad?

Sarah Howe ganadora del T.S. Eliot Prize

 

Relativity

for Stephen Hawking

When we wake up brushed by panic in the dark
our pupils grope for the shape of things we know.

Photons loosed from slits like greyhounds at the track
reveal light’s doubleness in their cast shadows

that stripe a dimmed lab’s wall—particles no more—
and with a wave bid all certainties goodbye.

For what’s sure in a universe that dopplers
away like a siren’s midnight cry? They say

a flash seen from on and off a hurtling train
will explain why time dilates like a perfect

afternoon; predicts black holes where parallel lines
will meet, whose stark horizon even starlight,

bent in its tracks, can’t resist. If we can think
this far, might not our eyes adjust to the dark?

«Actualmente se considera que la dualidad onda-partícula es un “concepto de la mecánica cuántica según el cual no hay diferencias fundamentales entre partículas y ondas: las partículas pueden comportarse como ondas y viceversa». Stephen Hawking, 2001.

El Día Nacional de la poesía Stephen Hawking recita el poema ‘Relatividad’ de Sarah Howe,dedicado a él mismo. Video de Bridget Smith.

‘On “Relativity”: Writing a Sonnet for Stephen Hawking’, an essay about my poem and the physics that inspired it on the Paris Review Blog (2015).

In formal terms, “Relativity” is a sonnet, a form I started to think of as a sort of black hole exerting its own gravitational pull, compressing an everywhere into its little room. Yet my sonnet starts with light not as it exists in the large-scale world of gravity but at the subatomic level of quantum physics. It is the grail of contemporary physicists to make these two irreconcilable theories speak to one another. The first part of “Relativity” recounts the physical experiment that demonstrates that light leads a double life. A light beam is shone through parallel slits: the photons behave like particles when observed passing through the aperture, but by the time they hit the screen opposite they’re acting as waves, interfering to create a striped pattern of dark and bright bands—just like the stanzas of my poem. The so-called wave-particle duality is the notion that quantum objects behave like waves until you try to locate them, when that behavior disappears. Physicists now believe that it and Heisenberg’s famous uncertainty principle are just two manifestations of the same underlying phenomenon.

dualidad onda particula

Así se escribe la ciencia

secreto del universo

Así soñé yo la verdad
Homenaje a Kepler

Kepler miró llorando los cinco poliedros
encajados uno en otro, sistemáticos, perfectos,
en orden musical hasta la gran esfera.
Amó al dodecaedro, lloró al icosaedro
por sus inconsecuencias y sus complicaciones
adorables y raras, pero, ¡ay!, tan necesarias,
pues no cabe idear más sólidos perfectos
que los cinco sabidos, cuando hay tres dimensiones.
Pensó, mirando el cielo matemático, lejos,
que quizá le faltara una lágrima al miedo.
La lloró cristalina: depositó el silencio,
y aquel metapoliedro, geometría del sueño,
no pensable y a un tiempo normalmente correcto,
restableció sin ruido la paz del gran sistema.
No cabía, es sabido, según lo que decían,
más orden que el dictado. Mas él soñó: pensaba.
Eran más que razones: las razones ardían.
Estaba equivocado, mas los astros giraban.
Su sistema era sólo, según lo presentido,
el orden no pensado de un mundo enloquecido,
y él buscaba el defecto del bello teorema.
Lo claro coincidía de hecho con el espanto
y en la nada, la nada le besaba a lo exacto.

Gabriel Celaya, de su poemario Espejos Transparentes (1968).
Kepler imaginó una relación entre los cinco poliedros regulares y las órbitas de los planetas del sistema solar entonces conocidos (Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno). «La Tierra es la medida para el resto de las órbitas, a ella se circunscribe un dodecaedro; la esfera que lo comprenda será la de Marte. La órbita de Marte está circunscrita en un tetraedro; la esfera que lo comprenda será la de Júpiter. La órbita de Júpiter está circunscrita por un cubo; la esfera que lo comprenda será la de Saturno. Ahora ubica un icosaedro dentro de la órbita de la Tierra; la esfera inscrita en él será la de Venus. Sitúa un octaedro dentro de la órbita de Venus; la esfera inscrita en él será la de Mercurio. He aquí la causa del número de planetas», escribía en El secreto del universo (1597).

ley_termodinamica

 Canto contra el segundo principio de la termodinámica

VAMOS hacia el fin, la neutra igualdad
Y el ¡qué más da!
Todo se apagará.
Mas ¡qué escándalo es la vida cada día!
¡Y qué error el del sexo
multiplicado multiplicante contra la entropía!
Vivimos en la hermosura de una enorme tontería
provisional, ya sabemos:
Belleza para nosotros, disparate para el cero
que fusila en absoluto
y nos retrata, tan niños, felices como idiotas,
parados en un momento
que vivimos y ya nunca viviremos
salvo en cuento,
aunque entonces -¡aquel día!- parecía
que podría seguir, que seguiría
por los siglos de los siglos transfinitos.
A fin de cuentas, ¿quién vive?
Nadie nos espera. Nadie nos persigue.
disfrutemos sin prisa de la idiotez mortal.
Si todo da igual,
llamemos divino, contra la entropía, lo provisional

 

Gabriel_Celaya_

Gabriel Celaya Antología Poética (edición de Antonio Chicharro Chamorro)

Fotografías del Hubble: a la manera de Safo

Fotografías del Hubble: a la manera de Safo

Para Jack Litewka

Hubble Photographs: After Sappho from kellianderson on Vimeo.

Debería ser la visión más deseada de todas
la persona con quien vivir y morir esperas

entrando a una habitación, mirándote con atención, tus ojos los suyos reflejan
Debería ser, pero yo digo que hay algo

más deseable: el ex-estasis de las galaxias
tan lejos de nosotros que no hay palabras

solo óptica y matemáticas
ecuaciones que dejan que la vista penetre en el tiempo

hasta liberaciones, laceraciones de luz y polvo
expuestas como una cavidad corporal, violeta verde lívida y venosa, preciosa

más allá de lo bueno y lo malo, siempre intrínseco a nuestros sueños
más allá del remordimiento, la desilusión, el miedo a la muerte

o a la vida, rabia
por el orden, rabia por la destrucción

—más allá de este amor
que altera el aire cuando ella entra en la habitación

estas impersonae18, o como las llamemos
no nos invadirán como en las películas

son tan viejas, tan nuevas, no somos para ellas
las miramos o no a través del blanco velo

de nuestra mirada subjetiva
pero no nos devuelven la mirada y no podemos herirlas.

Traducción de Isabel Nieto Castejon

Amanda Palmer’s reading of Adrienne Rich’s poem Hubble Photographs: After Sapho, accompanied by an animation from Kelli Anderson.

Hubble Photographs: After Sapho

To Jack Litewka

It should be the most desired sight of all
the person with whom you hope to live and die

walking into a room, turning to look at you, sight for sight
Should be yet I say there is something

more desirable: the ex-stasis of galaxies
so out from us there’s no vocabulary

but mathematics and optics
equations letting sight pierce through time

into liberations, lacerations of light and dust
exposed like a body’s cavity, violet green livid and venous, gorgeous

—beyond good and evil as ever stained into dream
beyond remorse, disillusion, fear of death

or life, rage
for order, rage for destruction

beyond this love which stirs
the air every time she walks into the room

These impersonae, however we call them
won’t invade us as on movie screens

they are so old, so new, we are not to them
we look at them or don’t from within the milky gauze

of our tilted gazing
but they don’t look back and we cannot hurt them.

by Adrienne Rich, Collected Poems: 1950–2012

The Universe in Verse: Amanda Palmer reads “Hubble Photographs: After Sappho” by Adrienne Rich from Maria Popova on Vimeo.

Adrienne Rich

Unknown Pleasures en la constelación de Vulpecula

Unknown Pleasures_pulsar_ Jocelyn Bell

Placeres desconocidos en la constelación de la Zorra

A Jocelyn Bell

Una taza puede ser un placer desconocido,
si tus manos acarician las ondas de un púlsar
de la constelación de Vulpecula.
El café impacta contra el fondo y,
mientras se vierte,
PSR B1919+21 ya ha dado una vuelta
-un giro cada 1,33730113 segundos-.
Aunque una taza nada tiene que ver con una estrella pulsante,
ni el chorro de café con una señal electromagnética,
fantaseo imaginando alguna leyenda interesante
de la constelación de la Zorra que,
según la Wikipedia, no tiene ninguna referencia mitológica.
Pero, en agosto de 1967, cuando Jocelyn Bell
detectó una señal de radio extraterrestre
que se repetía periódica cada 1,3 segundos.
la bautizó como Little Green Men 1 (LGM1),
los hombrecillos verdes.
Más tarde, descubrió que el origen del bip-bip regular
era un cadáver estelar rotando como un faro fantasma.
No había duendes galácticos.
La constelación de la pequeña Zorra regaló a Jocelyn
el primer electrocardiograma del latido
de una estrella pulsante de neutrones;
un buen currículum para la discreta Vulpecula.
El patrón de líneas del corazón errante PSR B1919+21
se convirtió en un icono,
alguien pensó que el perfil de sus ondas,
también era un placer desconocido
(Unknown Pleasure)
y el sonido cósmico acabó en la portada de un disco.
A miles de años luz de Vulpecula,
vuelvo a los rituales cotidianos,
al café y a la taza terrestres,
un ajuste fino al echar el azúcar
me ayudará en los cálculos cósmicos.
Los expertos dicen
que una cucharadita de su materia estelar
pesa tanto como el Everest.

Elena Soto

En el verano de 1967, la astrofísica Jocelyn Bell descubrió un patrón de señales de radio muy cortas y regulares, que procedían de un exótico objeto localizado en la constelación de Vulpecula (la pequeña Zorra); el origen de las ondas era una estrella pulsante (púlsar), la primera que se había detectado y que se bautizó como PSR B1919+21.
Doce años después, la banda de post-punk Joy Division utilizó el gráfico de las ondas del púlsar, con los colores invertidos, como portada de su álbum Unknown Pleasures (Placeres desconocidos). Actualmente el diagrama de los latidos de PSR B1919+21 es un icono del merchandising.

Unknown pleasures in the constellation of the Vixen

To Jocelyn Bell

A cup can be an unknown pleasure,
if your hands caress the waves of a pulsar
the constellation of Vulpecula.
The coffee hits the bottom and,
while pouring,
PSR B1919 + 21 has already come around
-one turn every 1.3737303 seconds-.
Although a cup has nothing to do with a pulsating star,
nor the jet of coffee with an electromagnetic signal,
I fantasize imagining some interesting legend
about the constellation of the Vixen that,
according to Wikipedia, it has no mythological reference.
But, in August of 1967, when Jocelyn Bell
detected an extraterrestrial radio signal
that was repeated periodically every 1.3 seconds.
He named it Little Green Men 1 (LGM1),
los hombrecitos verdes.
Later, she discovered that the origin of the regular beep-beep
it was a star corpse rotating like a ghost beacon.
There were no galactic goblins.
The constellation of the little Vixen gave Jocelyn
the first heartbeat electrocardiogram
of a pulsating neutron star;
a good curriculum for the discrete Vulpecula.
The pattern of wandering heart lines PSR B1919 + 21
he became an icon,
someone thought that the profile of their waves,
it was also an unknown pleasure
(Placer desconocido)
and the cosmic sound ended up on the cover of a record.

Thousands of light years away from Vulpecula,
I return to daily rituals,
to coffee and the terrestrial cup,
a fine adjustment when pouring sugar
It will help me in the cosmic calculations.
The experts say
than a teaspoon of your star stuff
it weighs as much as Everest.

Jocelyn Bell pulsar

Ilustración generada por ordenador en el Radio Observatorio de Arecibo en Puerto Rico de 80 períodos sucesivos del primer púlsar observado, CP1919 (Cambridge pulsar a las 19 horas y 19 minutos de ascensión correcta)

 

hombrecillosverde

El universo de Jocelyn Bell Burnell

jocelyn_bell_pelopanton.png
Ilustración de Pelopanton (Luis Resines) de su serie dedicada a científicas.

Poemas atómicos

Margaret Cavendish

Cavendish

Un mundo hecho de átomos

Diminutos átomos pueden crear un mundo,
pues son sutiles y adoptan cualquier forma;
y mientras danzan encuentran el espacio adecuado,
bien colocados sus formas se convierten en todo.
Porque cuando construimos una casa de ladrillo y piedra,
los ponemos parejos, uno por uno:
pero si hallamos un hueco, ya sea grande o pequeño,
buscamos  piedras con las que rellenarlo.
Si no son adecuadas, por demasiado grandes o pequeñas,
veremos que se desmoronan, que no se mantienen.
Mientras deambulan, los átomos encajan en el espacio,
permanecen allí, se aproximan y rápido se unen.
Los que no encajan, los que vagan errantes,
no quieren alejarse, hasta que los empujan.
Así pues, por sus formas y por sus movimientos,
como si fueran obreros cumplen con su tarea.
Y por azar pueden crear un Mundo Nuevo,
o estar predestinados a trazar mi destino.

Margaret Cavendish / Poems and Fancies (1653) 
Esta obra es una recopilación de poemas, epístolas y algunas prosas. Al comienzo de este libro, destacan varios poemas sobre los átomos y la explicación de diferentes fenómenos naturales.

World made by atomes

Small Atomes of themselves a World may make,
As being subtle, and of every shape:
And as they dance about, fit places finde,
Such Formes as best agree, make every kinde.
For when we build a house of Bricke, and Stone,
We lay them even, every one by one:
And when we finde a gap that’s big, or small,
We seeke out Stones, to fit that place withall.
For when not fit, too big, or little be,
They fall away, and cannot stay we see.
So Atomes, as they dance, finde places fit,
They there remaine, lye close, and fast will sticke.
Those that unfit, the rest that rove about,
Do never leave, untill they thrust them out.
Thus by their severall Motions, and their Formes,
As severall work-men serve each others turnes.
And thus, by chance, may a New World create:
Or else predestined to worke my Fate.

El peso de los átomos

Si los Átomos son tan pequeños, como puede ser lo pequeño,
Deben coincidir todos en la cantidad de Materia:
Y si la materia de que están hechos es la misma (y la justa)
Entonces cada Átomo debe pesar igual.
Así, cantidad, calidad y peso, todo.
se cumple en cada pequeño Atomo.

The weight of Atoms

If atoms are as small, as small can be
They must in quantity of Matter all agree:
And if consisting Matter of the same (be right)
Then every atom must weight just alike.
Thus Quantity, Quality and Weight, all
Together meets in every Atom small.

Margaret Cavendish (1623-1673 / England)
Margaret Cavendish 49 Poems

En sus Poemas atómicos Cavendish mezcla literatura y ciencia, fantaseando sobre la teoría atómica. Se ha dicho que eran confusos, absurdos y nada científicos, pero en el siglo XVII estas ideas eran compartidas por la mayoría de sus contemporáneos.
blazing
Margaret Lucas Cavendish, duquesa de Newcastle, fue autora de numerosas obras en la que deja constancia su interés por la ciencia, la filosofía y la condición de la mujer, cuestionando las costumbres de la época y reivindicando su posición en la Inglaterra del siglo XVII. “Las mujeres viven como murciélagos o búhos, trabajan como bestias y mueren como gusanos”, decía.
Cuando comenzó a publicar, sin emplear seudónimo, recibió un aluvión de críticas. Cavendish quería dejar claro que era ella la que escribía y, en cada libro, ponía su nombre junto a un retrato. Poemas, cartas, teatro, críticas literarias y obras sobre filosofía natural, lo que hoy llamamos física.
Además, es autora de The Blazing World (El mundo resplandeciente), de 1766, una especie de novela en la que aborda cuestiones filosoficas, científicas, sociales y de género de forma irreverente. La original obra, considerada como precursora de la ciencia ficción, es una una especie de utopía que incorpora muchos elementos de la novela de aventuras y es la primera firmada por una mujer en Europa. Narra el viaje a través de un pasaje oculto en el Polo Norte, que lleva a la protagonista a un universo paralelo habitado por criaturas híbridas, mezcla de humano con animal.
Se refería a sus manuscritos como “cuerpos de papel“.

Mi danza son las Matemáticas

Poema a Emmy Noether, escrito por  JoAnne Growney

Emmy Noether

Cuando tras la muerte de la prestigiosa algebrista Amalie “Emmy” Noether, el New York Times no publicó su obituario, Albert Einstein corrigió la omisión con una carta al editor (destacando los logros de Noether) fue publicada el 5 de mayo de 1935. Además de su elogio como uno de los matemáticos más prestigiosos de todos los tiempos, Einstein dijo  de las matemáticas: “La matemática pura es, a su manera, la poesía de las ideas lógicas”. En la década de 1960, cuando me adentré en el mundo de las matemáticas, dominado por los hombres, Emmy Noether fue una de mis heroínas. Años después escribí este poema.

Mi danza son las Matemáticas

Abajo, abajo, abajo en la oscuridad de la tumba
Suavemente van, lo bello, lo tierno, lo amable;
Silenciosamente van, los inteligentes, los ingeniosos, los valientes.
Lo sé. Pero no estoy de acuerdo. Y no estoy resignado.
De “Dirge without Music” de Edna St Vincent Millay; Ofrecido por Hermann Weyl en recuerdo de Amalie “Emmy” Noether el 26 de abril de 1935 en Bryn Mawr College.

Te llamaron der Noether, como si las matemáticas
fueran solo para hombres En 1964, casi treinta años
después de tu muerte, te vi destacar
en un cartel de la Exposición Universal, “Hombres en las Matemáticas Modernas”.

Sus colegas elogiaron su brillantez, pero después
te llamaron gorda y sencilla, ruda y fuerte.
Algunos mencionaron tu amabilidad y buen humor
aunque ninguno, en su vida, admitió que era usted
la que lideró el camino del álgebra axiomática.
Directa y valiente, sin preocuparse de sí misma,
elegante de la mente, una poeta de ideas lógicas.

En una fiesta cuando tenías ocho años,
alzaste la voz para resolver un difícil acertijo matemático.
Te distingues, sin miedo.

Te seguí y te vi elegir
entre las matemáticas y otro romance.
Solo para mujeres, esta norma exclusiva.

Escuché a los padres decir: “Baila con Emmy–
solo una vez, a primera hora de la noche. Viejo Max
amigo; a tu hija le gusta bailar”.

Si el baile de una mujer son las matemáticas,
ella baila sola.

Las madres dijeron: “No se burlen. El corazón de esa extraña
es bondadoso. Ayuda a su madre en la casa
y no puede evitar tener una mente curiosa”.

Los maestros dijeron: “Es inteligente pero terca,
polémica y llamativa, una constructora de teoría
no le convencen nuestras ideas”.

Los estudiantes dijeron: “Es difícil de seguir, me aburre”.
Algunos se mantuvieron firmes y crearon nuevas álgebras
sobre sus exigentes formulaciones.

A pesar del talento de Emmy,
siempre hubo motivos
para no reconocer sus méritos
o no darle un empleo estable.
Es una pacifista, una mujer.
Ella es mujer y judía.
Su pensamiento abstracto
es femenino e incomprensible.

Hoy, los libros de historia destacan que Noether
es el matemático más grande
de su sexo. Dicen que era buena
para ser mujer.

Amalie “Emmy” Noether nació en Alemania (1882) y se educó allí; huyó de los nazis a los EE. UU. en 1933 y murió el 14 de abril de 1935 en Bryn Mawr, Pensilvania. El teorema de Emmy Noether revolucionó la física y es clave para entender la física de partículas elementales y la teoría cuántica de campos.

Este poema de JoAnne Growney, aparece en la entrada ‘Poesía de Ideas Lógicas’ del blog Intersections — Poetry with Mathematics

My Dance is Mathematics

Down, down, down into the darkness of the grave
Gently they go, the beautiful, the tender, the kind;
Quietly they go, the intelligent, the witty, the brave.
I know. But I do not approve. And I am not resigned.

From “Dirge without Music” by Edna St Vincent Millay; offered
by Hermann Weyl in a Memorial Address for Amalie “Emmy” Noether
on April 26, 1935 at Bryn Mawr College.

They called you der Noether, as if mathematics
was only for men. In 1964, nearly thirty years
past your death, I saw you in a spotlight
in a World’s Fair mural, “Men of Modern Mathematics.”

Colleagues praised your brilliance–but after
they had called you fat and plain, rough and loud.
Some mentioned kindness and good humor
though none, in your lifetime, admitted it was you
who led the way in axiomatic algebra.
Direct and courageous, lacking self-concern,
elegant of mind, a poet of logical ideas.

At a party when you were eight years old,
you spoke up to solve a hard math puzzle.
Fearless, you set yourself apart.

I followed you and saw you choose
between mathematics and other romance.
For women only, this exclusive standard.

I heard fathers say, “Dance with Emmy–
just once, early in the evening. Old Max
is my friend; his daughter likes to dance.”

If a woman’s dance is mathematics,
she dances alone.

Mothers said, “Don’t tease. That strange one’s heart
is kind. She helps her mother with the house
and cannot help her curious mind.”

Teachers said, “She’s smart but stubborn,
contentious and loud, a theory builder
not persuaded by our ideas.”

Students said, “She’s hard to follow, bores me.”
A few stood firm and built new algebras
on her exacting formulations.

In spite of Emmy’s talents,
always there were reasons
not to give her rank
or permanent employment.
She’s a pacifist, a woman.
She’s a woman and a Jew.
Her abstract thinking
is female and abstruse.

Today, history books proclaim that Noether
is the greatest mathematician
her sex has produced. They say she was good
for a woman.
This poem is included in the anthology: Strange Attractors: Poems of Love and Mathematics (A K Peters, 2008)
JoAnne-Growney.jpg

JoAnne Growney estudió álgebra abstracta en la Universidad de Oklahoma, pero ha ampliado su punto de vista para abarcar otros campos, como el arte y la literatura.
Mientras fue profesora en la Universidad de Bloomsburg en Pensilvania, -actualmente está retirada de la docencia- integró la poesía en sus clases de matemáticas, y la colección de poemas, que comenzó allí, se ha convertido en el blog  Intersecciones – Poesía con Matemáticas.
JoAnne es poeta y participa en proyectos colaborativos con artistas visuales y matemáticos, además de dedicarse a la traducción de poesía rumana.

Ettore abandonó en Nápoles la mitad de su ausencia

Majoranamontaje
En 1938, tras tomar en Nápoles un barco hacia Palermo, el físico Ettore Majorana desapareció misteriosamente en el Tirreno. Dejó escritas dos cartas, una parece la nota de un suicida y la otra podría interpretarse como la despedida de una persona que busca comenzar una nueva vida. La versión oficial fue que se había arrojado al mar durante la travesía, pero su cadáver nunca se encontró. Ettore, literalmente, se esfumó.
Majorana se doctoró bajo la dirección de Enrico Fermi con el trabajo: La teoría cuántica de los núcleos radiactivos, y es conocido sobre todo por sus estudios en física de partículas. En 1937, propuso una ecuación que deduce de la teoría cuántica, la posibilidad de la existencia de una partícula muy especial, que es a la vez su propia antipartícula: el fermión de Majorana, y que estaría justo en la frontera entre la materia y la antimateria.

Ettore abandonó en Nápoles la mitad de su ausencia

El 27 de marzo de 1938
desapareció en el Tirreno Ettore Majorana.
Se arrojó al mar desde un barco
-esa fue al menos la versión oficial-,
pero, quizás, dimensiones extra ocultas bajo el agua
transformaron su cuerpo
en una metáfora de la partícula que amaba
y, como ella, comenzó a existir
en varios órdenes de realidad,
-un Ettore elemental con su propio anti Ettore-.
No vivo y no muerto,
tal vez superpuesto en la espuma,
abandonó en Nápoles la mitad de su ausencia
y viajó a Palermo con la otra mitad.
Dejó escrito: “el mar me rechazo sin remedio”.
Pero el tiempo leva anclas,
la incertidumbre navega
tras la estela del paquebote Tirrenia
y el espacio, como un pez volador,
duerme bajo el firmamento.
A lo lejos, el parpadeo del faro
se confunde con las escamas del cielo
y, aunque el destello es hermoso,
Ettore sabe que esa luz apenas si puede sostenerlo.
En la costa, el Vesubio da sentido a este instante.

majoranadocu
Tanto a Majorana, como a la partícula que describió, ha sido difícil seguirles el rastro. La desaparición del físico nunca se resolvió y, desde 1938, han circulado todo tipo de conjeturas, que van desde el suicidio a su huida a Sudamérica, pasando por el retiro en un convento. En los últimos años, ha cobrado fuerza el rumor de que estuvo a mediados de los años 50 en Venezuela bajo el nombre de Bini. Hay testigos, como la viuda del escritor Miguel Angel Asturias que dice haberlo conocido en Argentina, pero el misterio continúa hasta hoy.
Nessuno mi troverà Trailer

Diferentes grupos de investigación han encontrado pruebas de la existencia de estados Majorana en los cables semiconductores, un hallazgo que ha despertado gran interés, ya que estos ‘comportamientos’ podrían ser la base de los ordenadores cuánticos topológicos.

majoranaojos