Invierno sin corazón (Kernlose winter)

Kernlosewinter antártida Elena Soto

Tendría nueve o diez años cuando cayó en mis manos un libro sobre la Expedición Endurance de Shackleton; hasta entonces, una versión ilustrada de La Odisea para niños era mi único referente de literatura de viajes. La travesía de este explorador intentando cruzar la Antártida me conmovió tanto o más que la de Ulises por llegar a Ítaca. Más tarde leí El peor viaje del mundo, en el que Cherry-Garrard relata la expedición de Scott, y quedé atrapada por la atmósfera del continente blanco.
La palabra ‘Kernlose winter’ –literalmente invierno sin alma, sin núcleo, sin corazón–, que designa a un peculiar fenómeno térmico de la Antártida y que pertenece al lenguaje científico, inspiró un poema y me pareció un buen título para un libro de poesía. Además, de éste hay otros en los que la ciencia ha sido la ‘musa’.

Kernlose winter (Invierno sin corazón)

Hay una tierra
en la que el viento impone la ceniza con la garra
y el invierno no tiene alma,
le llaman kernlose
(el que no tiene corazón),
donde el polvo de nieve se suspende en el aire,
y se detiene a unos siete centímetros del suelo,
sin apenas rozarlo,
y asciende,
vagando como un punto en pena,
sin núcleo, sin centro,
sin poder encontrarse con el agua.
Hay un océano sólido, fijo,
en el que el oleaje perdió su estado líquido
y las mareas no tienen alma,
le llaman kernlose ocean,
el océano de las aguas sin corazón,
donde los náufragos suspendidos en el viento
se detienen a siete centímetros del horizonte
y ascienden,
vagando como átomos que han perdido su núcleo,
desorientados en la oscuridad blanca,
kernlose light (luz sin corazón),
luz sin sombras, sin alma.

Ecuación de las rayas de la cebra
A Alan Mathison Turing

tigreduna
La tristeza,
singular como las rayas de la cebra,
arruga las fronteras en los mapas.
Embelesa la pupila,
la amolda a la curva suave de las dunas.
Arrastra hasta el pelaje
el trazado sinuoso de los deltas,
la línea de la costa.
El oro de los tigres,
la plata de los gatos,
el azabache del pez ángel
fluye en ecuaciones,
sedimenta en los genes,
se dispersa en desiertos felinos.
Todos los pigmentos de trazos singulares
en pieles del paisaje,
en paisajes de piel.
Tigres imitando los surcos de la arena,
archipiélagos copiando las escamas,
jirafas cartógrafas con mapas de las Cícladas,
Polinesia emergiendo en el lomo del guepardo.
A veces el álgebra fascina al ADN.

Invierno sin corazón (Kernlose winter) acaba de publicarse en Ediciones Torremozas

Balears fa Ciència, lectura de poemas a partir del minuto 55

kernlose winter 7-02-2015Invierno sin corazón en Tam Tam Press

Invierno sin corazón (Kernlose Winter) en la revista Cinosargo

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